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      <journal-id journal-id-type="nlm-ta">Luz Elida Vera Hernández</journal-id>
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      <journal-title>Luz Elida Vera Hernández</journal-title><issn pub-type="ppub">0120-4327</issn><issn pub-type="epub">2216-0116</issn><publisher>
      	<publisher-name>Luz Elida Vera Hernández</publisher-name>
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      <article-id pub-id-type="doi">10.31948/ru.v43i1.4256</article-id>
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          <subject>Research Article</subject>
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        <subj-group><subject>estereotipos/género/adolescentes/educación básica/edad/sexo/preferencias</subject></subj-group>
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        <article-title>Interiorización de estereotipos de género en estudiantes adolescentes: diferencias por sexo, edad, grado y gustos</article-title><subtitle>no aplica</subtitle></title-group>
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	<aff> Institución Educativa Alfonso López Pumarejo</aff>
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	<aff>Universidad Popular del Cesar</aff>
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	<aff> Institución Educativa Miraflores</aff>
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        <year>2025</year>
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        <day>2025</day>
        <month>01</month>
        <year>2025</year>
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      <volume>43</volume>
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			<article-title>Interiorización de estereotipos de género en estudiantes adolescentes: diferencias por sexo, edad, grado y gustos</article-title>
      </related-article>
	  <abstract abstract-type="toc">
		<p>
			En este artículo, se examinaron los estereotipos de género en la adolescencia, su influencia en la formación de identidades y la internalización de roles. Además, se contextualizó la problemática y analizó su impacto en la vida de los adolescentes. El objetivo del estudio se enfocó en identificar y analizar los estereotipos de género internalizados por una muestra de adolescentes, así como explorar los factores relacionados con su formación y manifestación. Se empleó un enfoque cuantitativo con una muestra de 236 estudiantes, quienes oscilaban entre los 11 y 16 años de edad. Se utilizó la escala de estereotipos de género para recopilar datos sobre las creencias y percepciones de género. Los resultados revelaron una alta interiorización de estereotipos de género en las dimensiones de expresión afectiva y comportamiento social, y una baja interiorización en aspectos relacionados con el cuerpo y la responsabilidad social. También, se observaron diferencias significativas entre hombres y mujeres, con una mayor tendencia en los hombres a reproducir creencias estereotipadas en la mayoría de las dimensiones analizadas. Estos hallazgos subrayan la necesidad de intervenciones educativas que promuevan la igualdad de género y reduzcan los estereotipos. Estos resultados pueden guiar el diseño de programas y políticas dirigidas a disminuir los estereotipos de género y fomentar la igualdad de género en la adolescencia.
		</p>
		</abstract>
    </article-meta>
  </front>
  <body><sec>
			<title>Introducción</title>
				<p >Desde los años 70, el término género adquirió gran relevancia
en la teoría feminista al proporcionar una perspectiva que examina las
relaciones entre mujeres y hombres más allá de las características sexuales,
cuestionando las desigualdades atribuidas a la naturaleza (García y Carbonell,
2023).</p>

<p >El feminismo introdujo el término género para destacar el
papel de las prácticas, creencias, representaciones y normas sociales que
surgían en relación con las diferencias anatómicas entre hombres y mujeres
(Risman, 2018). Al respecto, Hincapié (2015) refirió: «El género no es más que
la escenificación persuasiva que ignora, a su vez, el carácter de la
escenificación» (p. 35). Por otro lado, Butler (2004/2006) definió el género
como el mecanismo que produce y naturaliza las nociones de lo masculino y lo
femenino, pero que también puede desnaturalizarlas.</p>

<p >Por su parte, Villanueva y Grau-Alberola (2019) consideran el
género como una construcción social que se distingue del sexo biológico. En
este sentido, la socialización de roles de género, basada en desigualdades,
transmite mensajes androcéntricos (Ferrer y Bosch, 2013), los cuales reflejan
construcciones sociales esquematizadas y, a veces, despectivas.</p>

<p >En general, los estudios sobre género identifican tres
fenómenos clave: identidad de género, estereotipos de género y roles de género
(Lips y Lawson, 2019). La identidad de género es la asociación con una
categoría específica; los estereotipos de género son creencias sobre atributos
de hombres y mujeres, y los roles de género prescriben estándares basados en la
masculinidad o feminidad (Delgado et al., 2012; Tobin et al., 2010).</p>

<p >Los estereotipos de género son construcciones psicológicas
evaluativas relacionadas con prejuicios hacia grupos con menos poder social,
como las mujeres (Lips, 1993; Unger y Crawford, 1992). Según Delgado et al.
(2012), el sexo sirve como sistema de categorización social que asigna roles
sin considerar características biológicas reales. Algunos ejemplos incluyen la
percepción de la agresividad masculina y el rol de cuidador asociado a las
mujeres (Martínez, 1996).</p>

<p >Del Valle et al. (2002) sostienen que los estereotipos son
manifestaciones culturales que generalizan sobre las características de hombres
y mujeres (Laird y Thomson, 1992). Lagarde (1998) y Jiménez (2005) añaden que
estos estereotipos configuran la identidad cultural desde la infancia,
influyendo en acciones, pensamientos y comportamientos. Por lo tanto, es relevante
analizar los estereotipos de género en la educación y entender sus efectos en
la formación de la identidad individual (Makarova et al., 2019).</p>

<p >Ortega (1998) propone una estructura para identificar
estereotipos de género, abarcando cuatro aspectos de identidad reflejados en
representaciones sociales. Uno de estos aspectos es el cuerpo, que atribuye
cualidades distintivas a hombres y mujeres; por ejemplo, las representaciones
en el arte y los medios internalizan características de fuerza y delicadeza
respectivamente, influyendo en la imagen corporal de los individuos (Ragonese
et al. 2019; Haines et al., 2016). Según Bourdieu (2006), la sociedad construye
una realidad sexuada y diferenciada, basada en aspectos biológicos del cuerpo,
extendiéndose a áreas como la moral, donde la feminidad implica el control
constante del cuerpo y sus expresiones bajo normas morales y vigilancia del
pudor.</p>

<p >Además, los estereotipos de género también
influyen en la percepción de las capacidades intelectuales. Se asume que los
hombres tienen un mejor desempeño en tareas técnicas, mecánicas y manuales,
mientras que las habilidades organizativas y cooperativas se atribuyen a las
mujeres. Estos estereotipos han sido una guía en gran parte de las
investigaciones científicas sobre las diferencias de género, lo cual ha llevado
a conclusiones que respaldan la validez de estos estereotipos (Colás y
Villaciervos, 2007).</p>

<p >Otro ámbito en el que se encuentran estereotipos
de género es el afectivo y emocional, donde se atribuye mayor emotividad y
sensibilidad al género femenino y un mayor control emocional al masculino.
Además, se espera que las mujeres tengan una mayor competencia comunicativa, y
que los hombres muestren una mayor introspección y racionalidad, evitando
manifestaciones personales y vitales.</p>

<p >De acuerdo con Blázquez (2012), las arraigadas
representaciones de masculinidad y feminidad en el imaginario social son clave
en la formulación de hipótesis que guían la investigación sobre el género. Los
estereotipos actúan como herramientas socioculturales para establecer normas y
moldear la identidad individual. La internalización de estas diferencias de
género tiene implicaciones educativas importantes, influenciando a las personas
en la manera de pensar, interpretar, actuar y relacionarse. Los comportamientos
y valoraciones esperados se ven afectados por concepciones estereotipadas de
género, reflejando expectativas basadas en el género.</p>

<p >Para Simón (2006), los estereotipos de género en
las escuelas impactan a los adolescentes. Durante la pubertad, las niñas suelen
pensar que su éxito depende de su apariencia y simpatía, no de sus habilidades
intelectuales o deportivas, lo que las lleva a elegir carreras menos
prestigiosas y mal remuneradas. Por otro lado, los chicos siguen un modelo de
éxito basado en la fuerza y habilidades atléticas, a pesar de un desempeño académico
mediocre en ciencias y tecnología. Esto perpetúa un enfoque androcéntrico, que
afecta la autoestima de las mujeres y fomenta la arrogancia en los hombres,
dificultando la cooperación entre géneros.</p>

<p >Durante la adolescencia, los estereotipos de género
se consolidan e influencian la identidad de los jóvenes, a través de los medios
de comunicación (Rodríguez et al., 2016; Ward y Grower, 2020), familias (Hassan
et al., 2022; Navea, 2015; Otajonova et al., 2022; Tenenbaum y Leaper, 2002) y
comunidades (Kågesten et al., 2016). Por su parte, Zhao (2022) señala
estereotipos en el entorno educativo, como libros de texto, lenguaje,
comportamientos, expectativas y actitudes de padres, docentes y pares. Esto
afecta la autoestima de las adolescentes, influye en sus decisiones acerca de
su carrera y moldean su autoevaluación e identidad, incluso pueden contribuir a
dinámicas de violencia escolar (Pacheco-Salazar y López-Yáñez, 2019).</p>

<p >Varios factores contribuyen a que los adolescentes
internalicen estereotipos de género, afectando sus percepciones sobre los roles
masculinos y femeninos. Por ello, es relevante identificar estos estereotipos
en cada contexto, para promover cambios significativos. Los estudios
seleccionados comparten un enfoque teórico común y abordan estereotipos de
género, lo que permite compararlos con los hallazgos de la investigación.</p>

<p >En este sentido, Colás y Villaciervos (2007)
encontraron altos porcentajes de interiorización de estereotipos de género en
todas las dimensiones estudiadas. Aunque las diferencias en la aceptación de
estos estereotipos entre chicos y chicas no son muy pronunciadas, los chicos
tienden a aceptar más los estereotipos de género que las chicas. En ambos
casos, la interiorización es significativa, con disparidades sutiles, siendo
los chicos más propensos a mantener estereotipos de género que las chicas.
Además, encontraron que más del 35 % de los adolescentes asumen estereotipos de
género relacionados con el cuerpo. La mitad cree que los comportamientos
sociales se valoran de manera diferente según el género, influyendo en sus
conductas. También, aceptan diferencias en competencias y habilidades; en
chichas, se inclinan hacia letras y cuidado de personas, y en chicos, hacia
carreras técnicas y de ciencias, lo que influye en sus elecciones
profesionales.</p>

<p >Los estereotipos emocionales son ampliamente
aceptados. En términos de responsabilidad social, el 20 % de las chicas y el 40
% de los chicos aceptan estereotipos, a pesar de los avances en la incorporación
de las mujeres al mundo laboral y los esfuerzos por la equidad en las tareas
domésticas.</p>

<p >Por otro lado, de acuerdo con los resultados de
Villanueva y Grau-Alberola (2019), hay diferencias significativas en la
adopción de estereotipos de género según el sexo y la edad, especialmente
durante la transición a la adolescencia media. En general, los hombres muestran
una mayor tendencia hacia los estereotipos en comparación con las mujeres. En
la educación secundaria obligatoria (ESO), los estereotipos de género son más
presentes en los hombres, especialmente en apariencia física, habilidades,
competencias y aspectos emocionales durante el cuarto año. En las mujeres,
estos estereotipos son más evidentes en el primer año, afectando moderadamente
los aspectos emocionales y, en menor medida, el comportamiento social. Además,
hay una tendencia a que la adopción de estereotipos disminuya en las mujeres y
aumente en los hombres.</p>

<p >En otro estudio, García y Carbonell (2023) amplían
los referentes teóricos con los trabajos de Colás y Villaciervos (2007),
González (2008), Martínez y De Sola (2003) y Pacheco et al. (2014). Estos
estudios fundamentan teórica y metodológicamente el presente trabajo. Los
resultados revelan una alta incidencia de estereotipos de género entre los
adolescentes participantes, con porcentajes cercanos o superiores al 50 % en la
mayoría de las áreas, tanto para hombres como para mujeres. Sin embargo, los
hombres reproducen estas creencias estereotipadas de manera más marcada que las
mujeres en todas las dimensiones analizadas.</p>

<p >En el estudio de Villarreal-Fernández y
Durán-Quiceno (2023), se encontró que el estereotipo más interiorizado fue el
comportamiento social, seguido de la expresión afectiva. Las dimensiones de
cuerpo y responsabilidad social fueron menos interiorizadas. No hubo
diferencias significativas entre hombres y mujeres por edades, pero sí se
observaron diferencias reveladoras en los estereotipos según los grados
escolares. En resumen, a medida que avanzan en los grados escolares, los
estudiantes adquieren más estereotipos sobre los comportamientos esperados de
hombres y mujeres en la sociedad, siendo los hombres quienes mantienen más
creencias estereotipadas que las mujeres.</p>

<p >La región donde se llevó a cabo este estudio fue Medellín,
Antioquia, Colombia. Una zona que enfrenta desafíos relacionados con la equidad
de género y la influencia de roles y estereotipos en la formación de los
adolescentes. En este contexto, es especialmente relevante generar información
sobre cómo los estereotipos de género son percibidos y adoptados por los
jóvenes, ya que ello contribuye a entender y abordar las barreras que limitan
el desarrollo igualitario en esta etapa crucial. Por lo tanto, este estudio
responde a la necesidad de obtener datos que permitan a las instituciones
educativas locales diseñar políticas y estrategias para fomentar una mayor
igualdad de género y apoyar el cumplimiento de los objetivos de desarrollo
sostenible (ODS) de la ONU, que promueven la igualdad de género como un
componente fundamental para el desarrollo social.</p>

<p>En resumen, la adolescencia es una etapa clave
de cambios y desarrollo, donde los estereotipos de género se consolidan,
influenciados por medios, familia y comunidad. Estos estereotipos impactan la
formación de la identidad y las expectativas sociales de los adolescentes. Los
estudios muestran una alta internalización de estos estereotipos, que varían según
el género. En consecuencia, es crucial abordar estos estereotipos en contextos
educativos y sociales, con el fin de promover la igualdad y eliminar barreras
de género. Identificar y comprender cómo se perpetúan estos estereotipos
ayudará a crear estrategias educativas efectivas que fomenten la igualdad de
género y el desarrollo saludable de los adolescentes.</p>
			</sec><sec>
			<title>Metodología</title>
				<p ><bold>Tipo y
diseño de la investigación</bold></p><p >El razonamiento utilizado en esta investigación fue
deductivo, ya que las categorías empleadas hacen parte del conocimiento
acumulado. Además, «la deducción permite establecer un vínculo de unión entre
teoría y observación y permite deducir a partir de la teoría los fenómenos
objeto de observación» (Dávila, 2006, p. 181). En este sentido, el presente
trabajo abordó un enfoque deductivo, ya que a partir de la teoría se enunciaron
hipótesis que se contrastaron mediante observaciones (Bericat, 1998).
Específicamente, el estudio fue analítico, observacional (no experimental), de
alcance descriptivo-correlacional, sin realizar proceso de intervención
(Lozares y López, 1991). Por lo tanto, dado que no se hizo un seguimiento
temporal del fenómeno ni se analizaron los cambios en el tiempo de un mismo
grupo, el diseño fue transversal (Hernández-Ávila et al., 2000).</p><p ><bold>Población
y muestra</bold></p><p >En el estudio, participaron 236 estudiantes de una
institución educativa pública del municipio de Medellín, Antioquia. El
procedimiento para la toma de la muestra fue por conveniencia (no aleatorio) y
correspondió a la totalidad de los estudiantes de los grados determinados,
cuyos padres aceptaron y firmaron el consentimiento informado.</p><p ><bold>Distribución de la muestra</bold></p><p >La
muestra correspondió a 236 estudiantes de sexto, séptimo y octavo grado. De
este total, 111 (47 %) fueron mujeres, y 125 (53 %), hombres. La muestra de
estudiantes presentó una media de edad de 13.2 años, con un rango de edades
entre 11 y 16 años. El coeficiente de variación de la edad fue de
aproximadamente 11,89 %, lo cual indica una variabilidad moderada en las edades
de los participantes. Esto representa una distribución amplia de estudiantes en
distintas etapas de la adolescencia temprana, proporcionando una perspectiva
variada en el análisis de los datos obtenidos del cuestionario. </p><p ><bold>Técnicas
e instrumentos de recolección de datos</bold></p><p >Para la recolección de datos, los estudiantes
participaron voluntariamente y se obtuvo el consentimiento informado de sus
padres o acudientes, así como el asentimiento de cada uno de los participantes.
Las sesiones de recolección se realizaron en el aula, durante el horario escolar,
con la presencia de los autores para brindar apoyo en la aplicación del
cuestionario. Antes de comenzar, se explicó el objetivo del estudio y la
importancia de su colaboración. La administración del instrumento tomó entre
diez y veinte minutos y se desarrolló en un ambiente de confianza, permitiendo
a los estudiantes aclarar cualquier duda que surgiera.</p><p >Para la recolección de datos, se utilizó la escala
de estereotipos de género, desarrollada por Colás y Villaciervos (2007), la
cual evalúa seis dimensiones fundamentales, las cuales se obtuvieron mediante
una combinación de revisión teórica y contribuciones de estudios previos, a
saber:</p><p >1. Cuerpo (CU)
(3 ítems: 1-3): evalúa la percepción del atractivo físico y el cuidado del
cuerpo como aspectos relacionados con el género.</p><p >Ejemplo: «Las
mujeres deben ocuparse más que los hombres de su apariencia y belleza».</p><p >2. Comportamiento
social (CS) (2 ítems: 4-5): analiza las actitudes esperadas de las personas en
situaciones externas, según el género.</p><p >Ejemplo: «Los
comportamientos discretos, prudentes y recatados son más valorados para las
mujeres».</p><p >3. Competencias
y capacidades (CC) (6 ítems: 6-11): mide las creencias sobre las habilidades y
capacidades asociadas a cada sexo.</p><p >Ejemplo: «Los
hombres están más capacitados que las mujeres para desempeñar tareas técnicas y
mecánicas».</p><p >4. Gestión de
las emociones (GE) (4 ítems: 12-15): examina la respuesta emocional de los
individuos ante diversas situaciones, considerando los estereotipos de género.</p><p >Ejemplo: «Es
ridículo que los hombres lloren o expresen sus sentimientos en público».</p><p >5. Expresión afectiva
(EA) (5 ítems: 16-20): observa cómo se espera que las personas de cada género
expresen sus afectos.</p><p >Ejemplo: «Las
mujeres pueden abrazarse o besarse con sus amigas para demostrar su cariño,
pero los hombres no».</p><p >6. Responsabilidad
social (RS) (2 ítems: 21-22): evalúa los roles de género en cuanto a la
responsabilidad social atribuida a cada sexo.</p><p >Ejemplo: «Las
mujeres deben preocuparse de la casa y del cuidado de sus hijos».</p><p >La escala de estereotipos de género utiliza una
serie de categorías de respuesta dicotómicas (sí o no) para determinar
la presencia o ausencia de cada afirmación en los estudiantes.</p><p >La fiabilidad del instrumento en su conjunto (aplicación
original) se determinó a partir del alfa de Cronbach, cuyo resultado fue
adecuado (α=.7805).</p><p >La consistencia interna del instrumento para esta
aplicación se calculó con el alfa de Cronbach (α=0,795, IC=0,755-0,830) y el
omega de McDonald (Ω=.799, IC=0,762-0,836), ya que son valores (α, Ω e IC)
aceptados como válidos (Oviedo y Campo-Arias, 2005) y en mejor nivel que los
valores del cuestionario al momento de su diseño. Estos cálculos se realizaron
con el software JASP.</p><p >Además de la escala, se recopilaron datos
demográficos de los participantes, como edad, género y nivel escolar, para
analizar diferencias y correlaciones significativas. Para evaluar los intereses
y preferencias en diversas actividades (Internet, deportes, lectura,
matemáticas y videojuegos), en el cuestionario se incluyeron preguntas directas
en formato de escala de frecuencia. A cada estudiante se le solicitó que
indicara si le gustaba o no cada actividad específica. Estas preguntas fueron
diseñadas para identificar posibles diferencias de género en los gustos, con
base en actividades comúnmente asociadas a roles de género estereotipados.</p><p >Técnicas
de análisis de datos</p><p >El análisis de datos se realizó inicialmente en Excel y luego
en el software JASP, para la organización de la base de datos y aplicaciones de
estadísticos de fiabilidad, normalidad y frecuencias. Posteriormente, se
utilizó SPSS 27 para comparaciones de medias, tamaño del efecto y estudios
descriptivos y correlacionales.</p><p >Primero, se evaluó la confiabilidad del instrumento utilizando
los índices alfa de Cronbach (α) y omega de McDonald (ω), con sus respectivos
intervalos de confianza (IC), debido a la precisión de ω al trabajar con cargas
factoriales (Ventura-León y Caycho-Rodríguez, 2017).</p><p >El análisis descriptivo consideró la media de cada dimensión.
La distribución de variables se evaluó con el estadístico Kolmogorov-Smirnov
para muestras superiores a 50 sujetos, considerando p &gt; 0,05 como indicativo de normalidad. Se calcularon la media
general, desviación estándar y valores mínimo y máximo.</p><p >En la fase relacional, se llevaron a cabo pruebas de
comparación de medias utilizando la U
de Mann-Whitney para dos muestras y Kruskal-Wallis para más de dos muestras. Se
estableció p &lt; 0,05 como criterio
de significatividad. Para evaluar las diferencias generales y específicas se
emplearon las pruebas de Kruskal-Wallis y Dunn, respectivamente, además del
tamaño del efecto y la correlación biserial por rangos para la U de Mann-Whitney.</p><p >En el estudio correlacional, para analizar las
correlaciones entre edad, grado y estereotipos de género, se utilizó el
coeficiente Rho de Spearman, y para
la variable sexo, el coeficiente biserial puntual. Esta prueba también se
aplicó para examinar las correlaciones entre los intereses de los estudiantes
(lectura, matemáticas, deporte, videojuegos e Internet) y los estereotipos de
género, utilizando p &lt; 0,05 como
criterio de significatividad. La fuerza de la correlación se determinó según la
siguiente escala de valores absolutos: fuerte
(0,5-1), moderada (0,3-0,49) y débil (&lt;0,29), considerando si la
correlación era positiva o negativa.</p>
			</sec><sec>
			<title>Resultados</title>
				<p >Estudio
descriptivo</p><p >Se determinó la distribución de los datos de la
variable Estereotipos de género y sus dimensiones (cuerpo, comportamiento
social, competencias y capacidades, emociones, expresión afectiva,
responsabilidad social) mediante la prueba de Kolmogorov-Smirnov en SPSS 27,
obteniendo un resultado de p &lt;
0,001 para todas las dimensiones. Esto indica una ausencia de distribución
normal y la necesidad de emplear análisis con estadísticos no paramétricos.</p><p >Los resultados del estudio descriptivo para n =
236 se presentan en la Tabla 1. La media más alta se observó en la dimensión
Expresión afectiva (DE = 1,26), seguida de Comportamiento social (DE = 0,71). Las
medias más bajas corresponden a Cuerpo (DE = 1,07) y Responsabilidad social (DE
= 0,83). El valor total de la medición de estereotipos de género mostró un
promedio cercano, pero inferior a la mediana, con una dispersión baja (DE =
4,48) con respecto al promedio. En general, el 55 % de los adolescentes de la
muestra interiorizan estereotipos de género. Esto se refleja también en las
diferentes dimensiones del constructo, excepto en Cuerpo, con el 38 %, y en
Responsabilidad social, con el 49 % de los estudiantes participantes.</p><p >La tabla también incluye el valor de la mediana de
los estereotipos de género y sus dimensiones, un dato importante dado que la
distribución no cumple con la normalidad. Además, se realizaron pruebas de
normalidad para cada variable, diferenciando por grado, sexo y edad, y ninguna
de ellas mostró una distribución normal.</p><p ></p><p >Tabla 1</p><p>











Análisis descriptivo general de los resultados
de la aplicación de la escala de estereotipos de género</p>

<table-wrap><label>Table</label><table>
 <tr>
  <td>
  Variable
  </td>
  <td>
  Máximo puntaje posible
  </td>
  <td>
  Media
  </td>
  <td>
  DE
  </td>
  <td>
  IC
  </td>
  <td>
  Media ponderada
  </td>
  <td>
  Mediana
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  LI
  </td>
  <td>
  LS
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Cuerpo
  </td>
  <td>
  3
  </td>
  <td>
  1,13
  </td>
  <td>
  1,07
  </td>
  <td>
  0.99
  </td>
  <td>
  1,27
  </td>
  <td>
  0,38
  </td>
  <td>
  1,00
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Comportamiento social
  </td>
  <td>
  2
  </td>
  <td>
  1,25
  </td>
  <td>
  0,71
  </td>
  <td>
  1,16
  </td>
  <td>
  1,35
  </td>
  <td>
  0,63
  </td>
  <td>
  1,00
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Competencias y capacidades
  </td>
  <td>
  6
  </td>
  <td>
  3,31
  </td>
  <td>
  1,88
  </td>
  <td>
  3,06
  </td>
  <td>
  3,55
  </td>
  <td>
  0,55
  </td>
  <td>
  4,00
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Emociones
  </td>
  <td>
  4
  </td>
  <td>
  2,20
  </td>
  <td>
  0,89
  </td>
  <td>
  2.09
  </td>
  <td>
  2,32
  </td>
  <td>
  0,55
  </td>
  <td>
  2,00
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Expresión afectiva
  </td>
  <td>
  5
  </td>
  <td>
  3,38
  </td>
  <td>
  1,26
  </td>
  <td>
  3,22
  </td>
  <td>
  3,54
  </td>
  <td>
  0,68
  </td>
  <td>
  4,00
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Responsabilidad social 
  </td>
  <td>
  2
  </td>
  <td>
  0,98
  </td>
  <td>
  0,83
  </td>
  <td>
  0,87
  </td>
  <td>
  1,08
  </td>
  <td>
  0,49
  </td>
  <td>
  1,00
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Estereotipos de sénero
  </td>
  <td>
  22
  </td>
  <td>
  12,25
  </td>
  <td>
  4,48
  </td>
  <td>
  11,68
  </td>
  <td>
  12,82
  </td>
  <td>
  0,55
  </td>
  <td>
  13,00
  </td>
 </tr>
</table></table-wrap><table-wrap><label>Table</label></table-wrap><p >Nota. IC
= intervalo de confianza; LI = límite inferior; LS = límite superior.</p><p >Cada ítem de la escala corresponde a un
estereotipo que pudo estar interiorizado o no en los adolescentes; hecho que se
analizó posteriormente (ver Tabla 2). La frecuencia indicó cuántas veces cada ítem
fue respondido con sí, es decir, cuando el estereotipo estuvo presente, y
también señaló el porcentaje de esa respuesta.</p><p >En la dimensión Cuerpo, los estereotipos tuvieron
el menor nivel de interiorización en general, aunque cerca del 50 % de los
participantes tienen la creencia de que las mujeres deben ocuparse más de su
apariencia que los hombres.</p><p >En cuanto al Comportamiento social, hubo alta
presencia de estereotipos de género en la muestra, destacando que más de dos
tercios de los estudiantes valoran que las mujeres tengan comportamientos
recatados, prudentes y discretos.</p><p >Los estereotipos sobre Competencias y capacidades fueron
mayormente interiorizados, todos por encima del 50 %; excepto la creencia de
que los hombres son mejores en tareas técnicas y mecánicas, que se mantiene
fuertemente interiorizada en casi el 70 % de los participantes.</p><p >En cuanto a las Emociones, los participantes
estuvieron en una ubicación intermedia en la interiorización de estereotipos de
género, destacando la normalización del llanto de las chicas al sentirse
heridas; aunque se percibe como aceptable que los hombres también lloren o
expresen sentimientos en público.</p>La dimensión Expresión afectiva presentó el
mayor nivel de interiorización de estereotipos de género, con cerca del 50 % de
los participantes, o sea, ellos consideran que las demostraciones de cariño con
abrazos y besos no son exclusivas de las mujeres, y más del 80 % creen en la
capacidad de las mujeres para consolar a otros ante la tristeza.<table-wrap><label>Table</label></table-wrap><table-wrap><label>Table</label></table-wrap><p >Tabla 2</p>

Frecuencia y porcentaje de respuesta positiva de
cada ítem de la escala

<table-wrap><label>Table</label><table>
 <tr>
  <td>
  Dimensión
  </td>
  <td>
  Ítem
  </td>
  <td>
  Frecuencia
  </td>
  <td>
  Porcentaje (%)
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Cuerpo
  </td>
  <td>
  1
  </td>
  <td>
  86
  </td>
  <td>
  36,4
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  2
  </td>
  <td>
  83
  </td>
  <td>
  35,2
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  3
  </td>
  <td>
  98
  </td>
  <td>
  41,5
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Comportamiento social
  </td>
  <td>
  4
  </td>
  <td>
  135
  </td>
  <td>
  57,2
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  5
  </td>
  <td>
  161
  </td>
  <td>
  68,2
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Competencias y capacidades
  </td>
  <td>
  6
  </td>
  <td>
  90
  </td>
  <td>
  38,1
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  7
  </td>
  <td>
  120
  </td>
  <td>
  50,8
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  8
  </td>
  <td>
  147
  </td>
  <td>
  62,3
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  9
  </td>
  <td>
  118
  </td>
  <td>
  50,0
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  10
  </td>
  <td>
  143
  </td>
  <td>
  60,6
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  11
  </td>
  <td>
  162
  </td>
  <td>
  68,6
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Emociones
  </td>
  <td>
  12
  </td>
  <td>
  29
  </td>
  <td>
  12,3
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  13
  </td>
  <td>
  196
  </td>
  <td>
  83,1
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  14
  </td>
  <td>
  151
  </td>
  <td>
  64,0
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  15
  </td>
  <td>
  144
  </td>
  <td>
  61,0
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Expresión afectiva
  </td>
  <td>
  16
  </td>
  <td>
  114
  </td>
  <td>
  48,3
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  17
  </td>
  <td>
  128
  </td>
  <td>
  54,2
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  18
  </td>
  <td>
  191
  </td>
  <td>
  80,9
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  19
  </td>
  <td>
  185
  </td>
  <td>
  78,4
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  20
  </td>
  <td>
  179
  </td>
  <td>
  75,8
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Responsabilidad social
  </td>
  <td>
  21
  </td>
  <td>
  103
  </td>
  <td>
  43,6
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  22
  </td>
  <td>
  128
  </td>
  <td>
  54,2
  </td>
 </tr>
</table></table-wrap><table-wrap><label>Table</label></table-wrap><p >Los resultados de los estereotipos de género y sus
dimensiones, diferenciado por sexo, edad y grado que cursan los estudiantes, se
presentan con porcentajes (ver Tabla 3).</p>



<p >Tabla 3</p>

<p >Porcentaje de estereotipos de género por sexo,
edad y grado</p><table-wrap><label>Table</label></table-wrap>



<table-wrap><label>Table</label><table>
 <tr>
  <td>
  Estereotipos
  de género
  </td>
  <td>
  Sexo
  (%)
  </td>
  <td>
  Edad
  (%)
  </td>
  <td>
  Grado
  (%)
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Hombre
  </td>
  <td>
  Mujer
  </td>
  <td>
  11
  </td>
  <td>
  12
  </td>
  <td>
  13
  </td>
  <td>
  14
  </td>
  <td>
  15
  </td>
  <td>
  16
  </td>
  <td>
  6°
  </td>
  <td>
  7°
  </td>
  <td>
  8°
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Responsabilidad social
  </td>
  <td>
  55,2
  </td>
  <td>
  41,9
  </td>
  <td>
  59,1
  </td>
  <td>
  53,3
  </td>
  <td>
  55,1
  </td>
  <td>
  38,5
  </td>
  <td>
  48,0
  </td>
  <td>
  44,8
  </td>
  <td>
  55,7
  </td>
  <td>
  49,1
  </td>
  <td>
  40,9
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Expresiones afectivas
  </td>
  <td>
  70,7
  </td>
  <td>
  64,0
  </td>
  <td>
  70,9
  </td>
  <td>
  67,2
  </td>
  <td>
  67,5
  </td>
  <td>
  65,2
  </td>
  <td>
  71,2
  </td>
  <td>
  69,5
  </td>
  <td>
  76,0
  </td>
  <td>
  62,3
  </td>
  <td>
  67,0
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Emociones
  </td>
  <td>
  57,0
  </td>
  <td>
  52,9
  </td>
  <td>
  56,8
  </td>
  <td>
  55,8
  </td>
  <td>
  55,1
  </td>
  <td>
  54,9
  </td>
  <td>
  49,0
  </td>
  <td>
  60,5
  </td>
  <td>
  57,2
  </td>
  <td>
  52,6
  </td>
  <td>
  57,1
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Competencias y
  capacidades
  </td>
  <td>
  59,7
  </td>
  <td>
  49,9
  </td>
  <td>
  69,7
  </td>
  <td>
  53,0
  </td>
  <td>
  53,4
  </td>
  <td>
  50,3
  </td>
  <td>
  65,3
  </td>
  <td>
  60,5
  </td>
  <td>
  67,4
  </td>
  <td>
  47,8
  </td>
  <td>
  53,6
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Comportamiento social
  </td>
  <td>
  64,8
  </td>
  <td>
  60,4
  </td>
  <td>
  68,2
  </td>
  <td>
  63,1
  </td>
  <td>
  59,3
  </td>
  <td>
  64,8
  </td>
  <td>
  70,0
  </td>
  <td>
  52,7
  </td>
  <td>
  70,7
  </td>
  <td>
  60,4
  </td>
  <td>
  57,5
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Cuerpo
  </td>
  <td>
  38,4
  </td>
  <td>
  36,9
  </td>
  <td>
  24,2
  </td>
  <td>
  27,9
  </td>
  <td>
  40,7
  </td>
  <td>
  39,3
  </td>
  <td>
  46,7
  </td>
  <td>
  50,9
  </td>
  <td>
  33,8
  </td>
  <td>
  37,4
  </td>
  <td>
  42,8
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  General
  </td>
  <td>
  58,9
  </td>
  <td>
  52,1
  </td>
  <td>
  60,3
  </td>
  <td>
  54,2
  </td>
  <td>
  55,9
  </td>
  <td>
  53,3
  </td>
  <td>
  60,0
  </td>
  <td>
  59,1
  </td>
  <td>
  62,1
  </td>
  <td>
  51,8
  </td>
  <td>
  55,0
  </td>
 </tr>
</table></table-wrap><table-wrap><label>Table</label></table-wrap><p >En cuanto al sexo, tanto en los resultados
generales como en cada una de las dimensiones, se observó que los hombres
tienen más interiorizados los estereotipos que las mujeres. Específicamente, en
Responsabilidad social, la diferencia fue de más de trece puntos porcentuales,
y alrededor de diez puntos en Competencias y capacidades. Sin embargo, en la
dimensión Cuerpo, la diferencia fue mínima, un poco más de un punto; los
puntajes fueron casi iguales para hombres y mujeres.</p>

<p >En relación con la edad, en general, hubo una
mayor interiorización a los once años y menor a los catorce años, sin una
tendencia clara de ascenso o descenso. fue interesante observar el
comportamiento en la dimensión Cuerpo, donde la interiorización fue menor a los
once años y aumentó en edades posteriores; fue más alta entre los quince y
dieciséis años. Esto indica que, a mayor edad, hay más estereotipos sobre el
cuerpo de las mujeres. Las otras dimensiones no presentaron una tendencia
definida en las diferentes edades analizadas.</p>

<p >El grado del estudiante ofreció un acercamiento a
la comprensión del efecto del contexto del aula en los estereotipos de género.
Solo para la dimensión Responsabilidad social se observó una tendencia en la
que la interiorización del estereotipo disminuyó a medida que aumentaba el
grado; similar a lo que ocurre con la edad. Aunque en este último caso, se
observaron aumentos en algunas edades. Para todas las dimensiones, excepto
Cuerpo, los estereotipos fueron mayores en sexto grado.</p>

También, se indagó a los estudiantes acerca de
sus gustos, por temas, lo que permitió determinar diferencias entre hombres y
mujeres; algunas de estas son producto de las creencias sobre los roles que
debe cumplir cada sexo. En la Tabla 4, se muestran los resultados de las
diferencias de interés entre hombres y mujeres en actividades específicas,
reflejando patrones acordes con los estereotipos de género. Por ejemplo, los
hombres expresaron mayor interés en deportes, matemáticas y videojuegos;
mientras que la lectura fue la única actividad con una mayor participación
femenina, en línea con roles tradicionalmente asociados a cada género.<p ></p><p >Tabla 4</p>

Promedio de gustos por actividades específicas,
según el sexo

<table-wrap><label>Table</label><table>
 <tr>
  <td>
  Internet %
  </td>
  <td>
  Deporte %
  </td>
  <td>
  Leer %
  </td>
  <td>
  Matemáticas %
  </td>
  <td>
  Videojuegos %
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Hombre
  </td>
  <td>
  Mujer
  </td>
  <td>
  Hombre
  </td>
  <td>
  Mujer
  </td>
  <td>
  Hombre
  </td>
  <td>
  Mujer
  </td>
  <td>
  Hombre
  </td>
  <td>
  Mujer
  </td>
  <td>
  Hombre
  </td>
  <td>
  Mujer
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  80 
  </td>
  <td>
  78
  </td>
  <td>
  93
  </td>
  <td>
  87
  </td>
  <td>
  49
  </td>
  <td>
  72
  </td>
  <td>
  80
  </td>
  <td>
  75
  </td>
  <td>
  90
  </td>
  <td>
  52
  </td>
 </tr>
</table></table-wrap><table-wrap><label>Table</label></table-wrap><p >Estudio
relacional</p>

<p >Comparación de resultados</p>

<p >Esta fase se inició con la comparación de los
resultados entre las diferentes variables y los subgrupos en cada una de ellas
(ver Tabla 5); sin embargo, solo se presentan aquellos resultados que mostraron
diferencias significativas, el p significativo
se encuentra en la Tabla 5. Además, se calculó el tamaño del efecto de estas
variaciones, es decir, la magnitud de la diferencia observada.</p>



<p >Tabla 5 </p>

Comparación de resultados por grupos y tamaño
del efecto<table-wrap><label>Table</label><table>
 <tr>
  <td>
  Grupo
  </td>
  <td>
  Estereotipo
  </td>
  <td>
  p
  </td>
  <td>
  Tamaño del efecto
  </td>
  <td>
  Comparación subgrupo
  </td>
  <td>
  p
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Sexo
  </td>
  
  <td>
  Competencias
  y capacidades
  </td>
  
  <td>
  0,012
  </td>
  
  <td>
  0,188
  </td>
  
  <td>
  M &gt; F
  </td>
  
  <td>
  0,006
  </td>
  
 </tr>
 <tr>
  
  <td>
  Expresiones
  afectivas
  </td>
  
  <td>
  0,028
  </td>
  
  <td>
  0,161
  </td>
  
  <td>
  M &gt; F
  </td>
  
  <td>
  0,014
  </td>
  
 </tr>
 <tr>
  
  <td>
  Responsabilidad
  social
  </td>
  
  <td>
  0,015
  </td>
  
  <td>
  0,174
  </td>
  
  <td>
  M &gt; F
  </td>
  
  <td>
  0,007
  </td>
  
 </tr>
 <tr>
  
  <td>
  General
  </td>
  
  <td>
  0,012
  </td>
  
  <td>
  0,189
  </td>
  
  <td>
  M &gt; F
  </td>
  
  <td>
  0,006
  </td>
  
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Edad
  </td>
  <td>
  Cuerpo
  </td>
  <td>
  0,037
  </td>
  <td>
  0,046
  </td>
  <td>
  11 &lt;
  15
  </td>
  <td>
  0,025
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  11 &lt;
  16
  </td>
  <td>
  0,018
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  12 &lt;
  13
  </td>
  <td>
  0,026
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  12 &lt;
  14
  </td>
  <td>
  0,042
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  12 &lt;
  15
  </td>
  <td>
  0,009
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  12 &lt;
  16
  </td>
  <td>
  0,006
  </td>
 </tr>
 <tr>
  
  <td>
  Comportamiento
  social
  </td>
  
  <td>
  No significativo
  </td>
  
  <td>
  0,015
  </td>
  
  <td>
  15 &gt; 16
  </td>
  
  <td>
  0,050
  </td>
  
 </tr>
 <tr>
  
  <td>
  Competencias
  y capacidades
  </td>
  
  <td>
  No significativo
  </td>
  
  <td>
  0,032
  </td>
  
  <td>
  11 &gt; 12
  </td>
  
  <td>
  0,041
  </td>
  
 </tr>
 <tr>
  
  <td>
  11 &gt; 14
  </td>
  
  <td>
  0,026
  </td>
  
 </tr>
 <tr>
  
  <td>
  15 &gt; 12
  </td>
  
  <td>
  0,042
  </td>
  
 </tr>
 <tr>
  
  <td>
  15 &gt; 14
  </td>
  
  <td>
  0,023
  </td>
  
 </tr>
 <tr>
  
  <td>
  Responsabilidad
  social
  </td>
  
  <td>
  No significativo
  </td>
  
  <td>
  0,029
  </td>
  
  <td>
  12 &gt; 14
  </td>
  
  <td>
  0,024
  </td>
  
 </tr>
 <tr>
  <td>
  13 &gt;
  14
  </td>
  <td>
  0,014
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Grado
  </td>
  <td>
  Comportamiento social
  </td>
  <td>
  No
  significativo
  </td>
  <td>
  0,023
  </td>
  <td>
  6 &gt; 7
  </td>
  <td>
  0,048
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  6 &gt; 8
  </td>
  <td>
  0,021
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Competencias y capacidades
  </td>
  <td>
  0,001
  </td>
  <td>
  0,071
  </td>
  <td>
  6 &gt; 7
  </td>
  <td>
  0,001
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  6 &gt; 8
  </td>
  <td>
  0,008
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Expresiones afectivas
  </td>
  <td>
  0,002
  </td>
  <td>
  0,053
  </td>
  <td>
  6 &gt; 7
  </td>
  <td>
  0,001
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  6 &gt; 8
  </td>
  <td>
  0,028
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Responsabilidad social
  </td>
  <td>
  No
  significativo
  </td>
  <td>
  0,018
  </td>
  <td>
  6 &gt; 8
  </td>
  <td>
  0,020
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  General
  </td>
  <td>
  0,007
  </td>
  <td>
  0,047
  </td>
  <td>
  6 &gt; 7
  </td>
  <td>
  0,001
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  6 &gt; 8
  </td>
  <td>
  0,031
  </td>
 </tr>
</table></table-wrap><table-wrap><label>Table</label></table-wrap><table-wrap><label>Table</label></table-wrap><p >De acuerdo con la Tabla 5, hubo diferencias
significativas en la interiorización de estereotipos de género, principalmente
en las dimensiones de Competencias y capacidades, Expresiones afectivas y
Responsabilidad social, con una tendencia a ser mayores en hombres que en
mujeres y con un tamaño de efecto entre pequeño y mediano (Domínguez-Lara,
2018).</p>

<p >En cuanto a la edad, se presentaron diferencias
significativas en la dimensión Cuerpo y en subgrupos específicos. Respecto al
Comportamiento social, Competencias y capacidades, y Responsabilidad social, el
puntaje total no varió significativamente, pero sí en ciertos grupos.
Similarmente, en algunas dimensiones como comportamiento y responsabilidad
social, aunque no hubo diferencias generales significativas, sí se presentaron
en subgrupos; las competencias y capacidades, expresiones afectivas y el
puntaje general mostraron diferencias significativas, aunque pequeñas en tamaño
de efecto. Se observó una tendencia a una mayor interiorización de estereotipos
de género con la edad.</p>

<p >Por otro lado, los estudiantes de sexto grado
mostraron una mayor interiorización de estereotipos de género. En cuanto a los
gustos, hubo diferencias significativas en el gusto por la lectura (p &lt;
0,001), más pronunciado en mujeres, y el gusto por los videojuegos (p &lt;
0,001), más marcado en hombres.</p>

<p >Correlación entre variables</p>

<p >La correlación entre las variables
sociodemográficas y de gustos de los estudiantes con los estereotipos de género
y sus dimensiones se presentan en la Tabla 6); sin embargo, solo se muestran los
resultados más significativos (p &gt;
0,05).</p>



<p >Tabla 6 </p>

<p >Correlaciones entre las diferentes variables de
estudio</p>

<table-wrap><label>Table</label><table>
 <tr>
  <td>
  Estereotipos de
  género
  </td>
  <td>
  Variables
  </td>
  <td>
  Grado
  </td>
  <td>
  Sexo
  </td>
  <td>
  Edad
  </td>
  <td>
  Deporte
  </td>
  <td>
  Videojuegos
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Cuerpo
  </td>
  <td>
  Correlación
  </td>
  
  
  <td>
  0,207
  </td>
  
  
 </tr>
 <tr>
  <td>
  p
  </td>
  
  
  <td>
  0,001
  </td>
  
  
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Comportamiento social
  </td>
  <td>
  Correlación
  </td>
  <td>
  - 0,136
  </td>
  
  
  
  
 </tr>
 <tr>
  <td>
  p
  </td>
  <td>
  0,037
  </td>
  
  
  
  
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Competencias y capacidades
  </td>
  <td>
  Correlación
  </td>
  <td>
  - 0,171
  </td>
  <td>
  - 0,158
  </td>
  
  
  
 </tr>
 <tr>
  <td>
  p
  </td>
  <td>
  0,008
  </td>
  <td>
  0,015
  </td>
  
  
  
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Emociones
  </td>
  <td>
  Correlación
  </td>
  
  
  
  <td>
  0,188
  </td>
  
 </tr>
 <tr>
  <td>
  p
  </td>
  
  
  
  <td>
  0,004
  </td>
  
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Expresión afectiva
  </td>
  <td>
  Correlación
  </td>
  <td>
  - 0,139
  </td>
  <td>
  - 0,134
  </td>
  
  
  
 </tr>
 <tr>
  <td>
  p
  </td>
  <td>
  0,033
  </td>
  <td>
  0,040
  </td>
  
  
  
 </tr>
 <tr>
  <td>
  Responsabilidad social
  </td>
  <td>
  Correlación
  </td>
  <td>
  - 0,133
  </td>
  <td>
  - 0,161
  </td>
  
  
  <td>
  0,134
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  p
  </td>
  <td>
  0,041
  </td>
  <td>
  0,013
  </td>
  
  
  <td>
  0,040
  </td>
 </tr>
 <tr>
  <td>
  General
  </td>
  <td>
  Correlación
  </td>
  <td>
  - 0,133
  </td>
  <td>
  - 0,167
  </td>
  
  
  
 </tr>
 <tr>
  <td>
  p
  </td>
  <td>
  0,041
  </td>
  <td>
  0,010
  </td>
  
  
  
 </tr>
</table></table-wrap><table-wrap><label>Table</label></table-wrap><table-wrap><label>Table</label></table-wrap>Como se puede apreciar en la Tabla 6, hubo correlaciones
significativas, débiles y negativas entre el grado escolar y la interiorización
de estereotipos de género en dimensiones como Comportamiento social,
Competencias y capacidades, Expresión afectiva, Responsabilidad social y en el
puntaje total del cuestionario. Esto sugiere que, a medida que el grado escolar
aumenta, disminuye la interiorización de estereotipos de género en estas
dimensiones y en general.<p >En cuanto al sexo, se presentó una correlación negativa, lo que indica
que en estas dimensiones y en el puntaje general, la interiorización de
estereotipos fue menor en mujeres que en hombres, aunque la fuerza de la
correlación fue débil. Por otro lado, la correlación con la edad muestra un
nivel más alto que las anteriores, mostrando que a medida que aumenta la edad,
también lo hace la interiorización de estereotipos sobre el cuerpo.</p>



<p >Además, se investigaron las actividades preferidas por los estudiantes y
su relación con los roles de género, encontrando correlaciones débiles, que
sugieren que aquellas personas que les gustan los deportes muestran mayores
niveles de interiorización de estereotipos de Emociones, y aquellos que
disfrutan los videojuegos tienen estos mismos niveles, pero en la dimensión de Responsabilidad
social.</p><table-wrap><label>Table</label></table-wrap>

<table-wrap><label>Table</label></table-wrap>

<table-wrap><label>Table</label></table-wrap>


			</sec><sec>
			<title>Discusión</title>
				<p >Los resultados de la investigación muestran que
los estudiantes participantes presentan altos niveles de interiorización de
estereotipos de género. Esa característica se asemeja a lo encontrado en otras
investigaciones, como en Colás y Villaciervos, 2007; García y Carbonell, 2023;
Villanueva y Grau-Alberola, 2019; Villarreal-Fernández y Durán-Quiceno, 2023),
donde se encontraron creencias interiorizadas por encima de este porcentaje. A
pesar de las diferencias de tiempo entre la pesquisa más antigua y la más
actual, preocupa que se mantengan estos niveles, aunque se debe tener en cuenta
los sitios donde se desarrolla cada trabajo. Estos niveles altos de
interiorización de estereotipos pueden conllevar dificultades en la
determinación de sus intereses y el respeto por los derechos de los estudiantes.</p><p >La mayor interiorización de estereotipos se encuentra
en las dimensiones de Expresión afectiva y Comportamiento social. Esto demuestra
que aún se cree que las mujeres son las que deben expresar más el amor y lo
afectivo, a la vez que se mantienen las diferencias en lo que tiene que ver con
la forma de comportarse socialmente, diferente para hombres y mujeres. Estos
resultados se encuentran en línea con el trabajo de Villarreal-Fernández y
Durán-Quiceno (2023), quienes realizaron su investigación en una institución
educativa del mismo departamento, pero en un municipio diferente, es decir, la
cultura, en relación con las creencias frente al papel de hombres y mujeres, es
común. Lo mismo sucede con los estereotipos menos interiorizados, como Cuerpo y
Responsabilidad Social, obteniendo resultados similares en ambas
investigaciones.</p><p >Tener en cuenta los gustos de los adolescentes,
como algunas de las actividades que realizan, permite introducir variables
nuevas que coinciden con lo encontrado en otras investigaciones. A la vez,
permite determinar posibles causas o consecuencias de la interiorización de los
estereotipos. En este caso, se observa que prevalece lo masculino en los gustos
por el deporte, el uso de Internet, las matemáticas y los videojuegos, y lo
femenino en la lectura, confirmando así estereotipos de género interiorizados
socialmente. Los resultados permiten observar que los estereotipos de emociones
se interiorizan más con el gusto por los deportes, y la responsabilidad social,
con el gusto por los videojuegos.</p><p >Se encontraron diferencias significativas en la
interiorización de estereotipos en el resultado general con respecto al sexo de
los participantes. Estos resultados difieren de los obtenidos por Villarreal-Fernández
y Durán-Quiceno (2023), pero se asemejan con otros trabajos donde estas
diferencias sí fueron significativas (Colás y Villaciervos, 2007; Villanueva y
Grau-Alberola, 2019). Además, se observó que la significatividad de las
diferencias se presentó entre el sexo y las dimensiones Competencias y
capacidades, Expresión afectiva y Responsabilidad social.</p><p >El estudio correlacional se convirtió en un aporte
para la comprensión del tema, ya que permitió identificar como aumenta o
disminuye la interiorización de estereotipos en relación con otras variables.
Esto da lugar a que se realicen actividades educativas que, de alguna manera, influencien
estas creencias. Por otra parte, se presentó una correlación negativa entre los
estereotipos y el grado escolar; a mayor grado, menos estereotipos en general y
mayor interiorización en hombres. El grado en que se encuentra el estudiante correlaciona
de manera negativa el comportamiento social, las competencias y capacidades, la
expresión afectiva, la responsabilidad social y los estereotipos en general,
corroborando lo planteado por Zhao (2022), en el planteamiento del efecto que
puede tener el ambiente educativo, en este caso, los pares con los que estudia.</p><p>









En relación con las dimensiones específicas, es
evidente que los adolescentes escolarizados muestran una propensión
considerable a internalizar estereotipos de género asociados al aspecto físico,
las interacciones sociales, las aptitudes y habilidades profesionales, así como
los roles de género en el ámbito familiar. Estos hallazgos son consistentes con
investigaciones previas que enfatizan la poderosa influencia de los medios de
comunicación, la familia y la sociedad en la construcción de estereotipos de
género durante la etapa de la adolescencia (Kågesten et al., 2016; Tenenbaum y
Leaper, 2002; Ward y Grower, 2020; Zhao, 2022).</p>
			</sec><sec>
			<title>Conclusiones</title>
				<p >La investigación revela que los estereotipos de género están
profundamente internalizados en los adolescentes de la muestra, alineándose con
estudios previos que destacan la influencia de estos estereotipos en la
percepción y comportamiento individual. </p><p >En particular, las dimensiones de Expresión afectiva y Comportamiento
social mostraron los niveles más altos de interiorización, sugiriendo que se
asignan roles y comportamientos específicos a cada género en términos de
emociones y conductas sociales. Esto refuerza la idea de que se espera que los
hombres sean emocionalmente fuertes y las mujeres más empáticas y sociables.</p><p >Aunque la dimensión Cuerpo mostró niveles de interiorización
más bajos, es preocupante que cerca del 50 % de los participantes crean que las
mujeres deben cuidar más su apariencia que los hombres. Esto refleja la
persistencia de estereotipos relacionados con la belleza y la imagen corporal,
afectando potencialmente la autoestima y salud mental.</p><p >Por otro lado, se encontraron diferencias significativas entre
hombres y mujeres en la interiorización de estereotipos de género. Los hombres
mostraron mayores niveles en general, así como en dimensiones específicas como
Competencias, Expresiones afectivas y Responsabilidad social. Estos hallazgos
están en consonancia con la teoría de la socialización de género, que postula
que los hombres son educados para ser independientes y orientados al logro,
mientras que las mujeres son socializadas para ser emocionales y orientadas
hacia las relaciones.</p><p >Además, la interiorización de estereotipos sobre el cuerpo
aumenta con la edad, posiblemente debido a la mayor influencia de los medios de
comunicación y la presión social durante la pubertad. Sin embargo, no se observó
una tendencia clara en otras dimensiones, sugiriendo que la interiorización de
estereotipos puede ocurrir en diferentes etapas del desarrollo.</p><p >En términos de grado escolar, los estudiantes de sexto grado
mostraron una mayor interiorización de estereotipos en comparación con los de
octavo grado, indicando una mayor susceptibilidad en los primeros años de
adolescencia, cuando los jóvenes están construyendo su identidad de género.</p><p >Estos resultados muestran la importancia de implementar
políticas educativas que promuevan la igualdad de género y reduzcan la
perpetuación de estereotipos en el ámbito escolar. Para avanzar hacia el logro
de los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU, especialmente el ODS 5
sobre igualdad de género, se recomienda que las instituciones educativas de la
región adopten programas de sensibilización y formación, tanto para estudiantes
como para docentes. Estos programas deberían abordar los efectos de los
estereotipos de género en la construcción de la identidad y su impacto a largo
plazo en las elecciones académicas y profesionales. </p><p >Se exhorta a los centros educativos a fomentar espacios de
reflexión y análisis sobre los roles de género, con el fin de reducir las
actitudes discriminatorias y ofrecer un ambiente inclusivo. Además, el
compromiso de las instituciones es crucial para diseñar estrategias de
intervención que fortalezcan una visión equitativa y justa en las futuras
generaciones, contribuyendo a una sociedad que valore la diversidad de
habilidades y talentos, independientemente del género.</p><p>















Para futuras investigaciones, se propone
aumentar el tamaño de la muestra para obtener resultados más representativos y
generalizables; investigar el impacto de intervenciones educativas diseñadas
para desafiar los estereotipos de género y promover la igualdad; explorar la
influencia de factores culturales, religiosos y socioeconómicos en los
estereotipos de género; realizar estudios longitudinales para evaluar el
impacto a largo plazo de las actitudes y percepciones relacionadas con los
estereotipos de género; examinar la relación entre estereotipos de género y
logros académicos, incluyendo elecciones de carrera y rendimiento; comparar
actitudes de género en diferentes contextos educativos, como escuelas públicas
y privadas, rurales y urbanas, y en diferentes países; complementar
investigaciones cuantitativas con enfoques cualitativos, como entrevistas en
profundidad y grupos focales, para obtener una comprensión más detallada y
contextualizada de las experiencias y creencias relacionadas con los
estereotipos de género, ya estos enfoques cualitativos enriquecerían la
comprensión de los estereotipos de género y proporcionarían perspectivas más
completas para informar futuras intervenciones y políticas educativas.</p>
			</sec><sec>
			<title>Conflicto de interés</title>
				<p>Los autores manifiestan que
durante la ejecución del trabajo o la redacción del artículo no han incidido
intereses personales o ajenos a su voluntad, incluyendo malas conductas y
valores distintos a los que usual y éticamente tiene la investigación.</p>
			</sec><sec>
			<title>Responsabilidades éticas</title>
				<p>En este estudio, se
respetaron los estándares éticos que establece la Declaración de Helsinki y la
Ley Estatutaria 1581 de 2012, por la cual se dictan disposiciones generales
para la protección de datos personales en Colombia, entre las que se encuentran
que la participación sea voluntaria, que se proporcione consentimiento libre e
informado para la utilización de los datos recolectados con fines
investigativos y la indicación de que se podría dejar de participar en cualquier
momento. Por ello, se respetó la confidencialidad de los participantes en el
tratamiento de los datos y se solicitó a los acudientes la firma del
consentimiento informado y el asentimiento a cada estudiante participante.</p>
			</sec><sec>
			<title>Referencias</title>
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Humanities Research, 670, 1012–1017.
https://doi.org/10.2991/assehr.k.220704.184</p>
			</sec><sec>
			<title>Contribución</title>
				<p ><bold>Jorge Eliécer Villarreal-Fernández</bold>: investigador
principal. Procesamiento estadístico de datos, escritura de materiales y métodos
y obtención de los resultados. </p><p ><bold>Paola Andrea Durán-Quiceno</bold>: análisis e
interpretación de resultados, búsqueda de antecedentes, escritura de la
introducción, métodos, discusión y conclusiones.</p><p ><bold>Luís Vega
Jaime</bold>: análisis e interpretación de resultados, escritura de la
introducción, métodos, discusión y conclusiones, revisión de estilo.</p><p>





Todos los autores participaron en la elaboración
del manuscrito, lo leyeron y aprobaron</p>
			</sec></body>
  <back>
    <ack>
      <p>No aplica</p>
    </ack>
  </back>
</article>