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      <journal-id journal-id-type="nlm-ta">Luz Elida Vera Hernández</journal-id>
      <journal-id journal-id-type="publisher-id">714</journal-id>
      <journal-title>Luz Elida Vera Hernández</journal-title><issn pub-type="ppub">0121-8670</issn><issn pub-type="epub">2256-1161</issn><publisher>
      	<publisher-name>Luz Elida Vera Hernández</publisher-name>
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      <article-id pub-id-type="doi">10.31948/rev.criterios/27.1-art3</article-id>
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          <subject>Research Article</subject>
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        <subj-group><subject>conflictos interpersonales/ convivencia escolar/ unidad didáctica</subject><subject>interpersonal conflicts/ school coexistence/ didactic unit</subject><subject>conflitos interpessoais/ convivência escolar/ unidade didática</subject></subj-group>
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        <article-title>Incidencia de los conflictos interpersonales en la convivencia escolar de las niñas del Hogar de María matriculadas en básica primaria de la Escuela Maridíaz y el Instituto Madre Caridad del municipio de Pasto</article-title><subtitle>No aplica</subtitle></title-group>
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	<surname>Martínez</surname>
		<given-names>Elsa Elia </given-names>
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	<aff>Docente de la Secretaría de Educación Municipal, Pasto, Nariño, Colombia.</aff>
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	<surname>Obando-Benavides</surname>
		<given-names>Paula Andrea </given-names>
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	<aff>Docente de la Institución Educativa Municipal José Félix Jiménez – Sede Maridiaz, Pasto, Nariño, Colombia.</aff>
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	<surname>Pérez-Chicaiza</surname>
		<given-names>Doris Silvana </given-names>
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	<aff>Docente Tiempo Completo Programa de Trabajo Social, Universidad Mariana, Pasto, Nariño, Colombia.</aff>
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        <year>2020</year>
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        <day>26</day>
        <month>06</month>
        <year>2020</year>
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      <volume>27</volume>
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			<article-title>Incidencia de los conflictos interpersonales en la convivencia escolar de las niñas del Hogar de María matriculadas en básica primaria de la Escuela Maridíaz y el Instituto Madre Caridad del municipio de Pasto</article-title>
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	  <abstract abstract-type="toc">
		<p>
			El presente artículo surge por la necesidad de analizar la incidencia de los conflictos en la convivencia escolar, siendo estos uno de los factores que influyen de manera negativa en el ambiente educativo y acarrean consecuencias como el deterioro del clima escolar, desmotivación en el aprendizaje y falta de un proyecto de vida fundamentado en la reafirmación de la autoestima, los valores y el crecimiento personal. Para cumplir con los objetivos propuestos se seleccionó a las niñas que residen en la Fundación Hogar de María que se encuentran matriculadas en la Escuela Maridíaz y el Instituto Madre Caridad. La investigación se desarrolló mediante una metodología que se enmarcó en el paradigma cualitativo, apoyada por un enfoque interpretativo de tipo exploratorio descriptivo, con la aplicación de instrumentos como talleres y grupo focal para la recopilación de  información. Dentro de los objetivos se diseñó como herramienta pedagógica, una unidad didáctica para el empoderamiento y aprendizaje en el tratamiento de conflictos, apropiación de valores en la vivencia escolar, el fomento del desarrollo integral y motivación en la construcción de proyecto de vida de las niñas del Hogar de María, organizada en dos ejes fundamentales: Mediación y resolución de conflictos y Proyecto de vida, cada uno con tres momentos en los que participaron estudiantes, docentes y padres de familia. Esta unidad didáctica también puede constituirse como referente para adoptarse en cualquier institución educativa, para los procesos de gestión de la convivencia escolar.  Abstract This research came of the need to analyze the incidence of the coexistence school conflicts, being these one of the facts that have a negative influence in the educational environment and have consequences like deterioration of the school atmosphere, learning demotivation and the lack of a life project based in the self-esteem reaffirmation, moral values and personal growth. In order to fulfil the proposed objectives, they were selected the girls who live in the Hogar de María, enrolled at Maridíaz School and Madre Caridad Institute. The research was developed with a methodology framed in a qualitative paradigm, with an interpretative approach of an exploratory descriptive type, supported by the application of the data collection instruments such as workshops and focus group. Between the objectives, it was designed as a pedagogical tool, a didactic unit for the empowerment and learning in the conflicts treatment, the appropriation of school coexistence values, and the promotion of the integral development and motivation in the construction of the Hogar de María girls’ life project, organized in two main axes: mediation and resolution of conflicts and life project, each one with three phases in which students, teachers and parents participated. This didactic unit can be also a referent that can be adopted by any educational institute to the school coexistence management.   Resumo Esta pesquisa surgiu da necessidade de analisar a incidência dos conflitos de convivência escolar, sendo estes um dos fatos que influenciam negativamente no ambiente educacional e têm consequências como deterioração do ambiente escolar, desmotivação da aprendizagem e falta de projeto de vida baseada na reafirmação da autoestima, valores morais e crescimento pessoal. Para cumprir os objetivos propostos, foram selecionadas as meninas residentes no Hogar de María, matriculadas na Escola Maridíaz e no Instituto Madre Caridad. A pesquisa foi desenvolvida com uma metodologia enquadrada em um paradigma qualitativo, com uma abordagem interpretativa de tipo exploratório descritivo, amparada na aplicação dos instrumentos de coleta de dados como oficinas e grupo focal. Entre os objetivos, foi desenhado como uma ferramenta pedagógica, uma unidade didática para o empoderamento e aprendizagem no tratamento de conflitos, a apropriação dos valores de convivência escolar, e a promoção do desenvolvimento integral e motivação na construção do projeto de vida das meninas do Hogar de María, organizado em dois eixos principais: mediação e resolução de conflitos e projeto de vida, cada um com três fases em que participaram alunos, professores e pais. Essa unidade didática pode ser também um referente que pode ser adotado por qualquer instituição de ensino para a gestão da convivência escolar.
		</p>
		</abstract>
    </article-meta>
  </front>
  <body><sec>
			<title>1. Introducción</title>
				<p >Dado que la convivencia escolar se constituye en un elemento
de gran importancia en el quehacer de los establecimientos educativos en
Colombia, el gobierno nacional ha implementado la Ley 1620 y el Decreto
reglamentario 1965 de 2013, que señalan las responsabilidades del Estado y de
las instituciones educativas (I.E.) en la convivencia escolar, en este caso, de
las niñas del Hogar de María en Pasto, como problemática objeto de estudio. </p><p >Para el logro de los objetivos planteados tendientes a
identificar las situaciones sociofamiliares que inciden en la sana convivencia
de las niñas del Hogar de María y a establecer los tipos de conflicto académico
y relacional que existen en el contexto escolar, inicialmente se tuvo en cuenta
el marco referencial con investigaciones realizadas en Chile, Ecuador, Bogotá,
Tolima y la ciudad de Pasto, las cuales según sus autores, dieron cuenta de la
importancia que merece el estudio del conflicto escolar, las estrategias para
su tratamiento por parte de los actores y su incidencia en el contexto
educativo. Así mismo, con aportes teóricos de autores como Covadonga (2001),
Viñas (2004), Conde (2013), Mars (2016), Nieto y Cordero (2016) entre otros,
que estudiaron esta temática y se constituyeron en referentes para el presente
trabajo, como también, la Constitución Política de Colombia, para la
observancia de los derechos fundamentales de los niños Artículo 44 y 67, Ley
115 de 1994 que señala los fines de la educación y la Ley 1620 de 2013 que
establece el sistema de gestión de la convivencia escolar. </p><p >El contexto de la investigación tiene lugar en la Escuela
Maridíaz, el Instituto Madre Caridad, como sedes educativas que operan por
contrato y prestan el servicio educativo a población vulnerable del municipio
de Pasto y el Hogar de María regentado por la comunidad franciscana, donde
reside la población objeto de estudio y se atiende población vulnerable en
proceso de restablecimiento de derechos o en situación de abandono. La
metodología se orientó bajo un paradigma de corte cualitativo que, a través de
la aplicación de técnicas de recolección de información, dio lugar al análisis
e interpretación de resultados. </p><p >En el proceso de interpretación de resultados fue posible
develar las situaciones socioafectivas que incidían en la sana convivencia de
las niñas, como también los tipos de conflicto académico y relacional que se
manifiesta en las sedes educativas. Los hallazgos sobre situaciones
socioafectivas estuvieron centrados en las deficiencias de la comunicación,
práctica de valores, dificultades familiares, violencia, consumo de sustancias
psicoactivas (SPA), aspectos que inciden significativamente en el contexto
escolar. Respecto a los tipos de conflicto académico, se encontró: bajo
rendimiento escolar, deficiencias en el currículo y práctica docente. En las
relaciones entre pares hay agresiones, violencia, competencia, segregación y
discriminación. </p><p >Consecuentemente, el grupo de investigación en el marco del
tercer objetivo específico, propuso a los directivos de la Escuela Maridíaz,
Instituto Madre Caridad y educadoras del Hogar de María, una unidad didáctica
como herramienta de mediación pedagógica, la cual tiene dos ejes fundamentales:
Mediación y resolución de conflictos y Proyecto de vida, cada uno con tres
momentos en los que participan estudiantes, docentes y padres de familia para
el empoderamiento y aprendizaje en el tratamiento de conflictos, apropiación de
valores en la vivencia escolar, el fomento del desarrollo integral y motivación
en la construcción del proyecto de vida de las niñas del Hogar de María. Esta
unidad didáctica puede insertarse al currículo a través de las áreas de
Ciencias sociales, Ética, Religión o en el proyecto transversal de paz y
democracia y también se constituye como referente para adoptarse en cualquier
institución educativa, para la puesta en práctica en los procesos de gestión de
la convivencia escolar, ya que el contexto local tiene las mismas
características y la problemática está generalizada a nivel del municipio de
Pasto. Por otra parte, también coadyuva en la reflexión del quehacer docente,
como agente de construcción y generador de cambios importantes para la
transformación de la práctica pedagógica en el aprendizaje de la convivencia
escolar.</p>
			</sec><sec>
			<title>2. Metodología </title>
				<p >El proyecto de investigación se ubicó en el paradigma
cualitativo; según Fraenkel y Wallen (citados por Caratini, 2008), una de sus
características es el ambiente natural y, el contexto que se presenta en el
problema debe ser la fuente primaria, donde el investigador es el instrumento
clave en el estudio. Además, recoge información de carácter subjetivo,
mayormente verbal, por lo que sus resultados siempre son traducidos en
apreciaciones conceptuales (ideas o conceptos) de la más alta precisión o
fidelidad posible con la realidad investigada; termina con datos de
apreciaciones conceptuales, débil en cuanto a la precisión acerca de los datos,
pero fuerte en cuanto al papel del ambiente que genera el fenómeno estudiado,
contrariamente a lo que ocurre en el paradigma cuantitativo, que desarrolla la
investigación en una secuencia lineal. </p><p >El enfoque de este trabajo es interpretativo, dado que
permitió conocer el interior de las personas, sus motivaciones, formas de
pensar, vivencias e interacciones con los que les rodean. Este enfoque busca la
descripción y comprensión de la interacción del sujeto en su cotidianidad y
cómo afecta su sentir y pensar en la convivencia; de esta manera, con este
método, se pretendió comprender la interacción entre las niñas del Hogar de
María y el contexto, para identificar los conflictos escolares que pudo haber
en la Escuela Maridíaz y el Instituto Madre Caridad. </p><p >El tipo de investigación para este trabajo fue de carácter
exploratorio y descriptivo, entendiendo que el tema de investigación es poco
estudiado y del cual se tiene muchas dudas, permitiendo indagar sobre nuevas
perspectivas, como lo indican Hernández, Fernández y Baptista (2014) quienes
sustentan que: </p><p >La meta del investigador consiste en describir fenómenos,
situaciones, contextos y sucesos; esto es, detallar cómo son y cómo se
manifiestan, con las características y los perfiles de personas, grupos,
comunidades, procesos, objetos o cualquier otro fenómeno que se someta a un
análisis. (p. 92). </p><p >La población, en su unidad de análisis, estuvo constituida
por estudiantes de la Escuela Maridíaz y el Instituto Madre Caridad; y, la
unidad de trabajo, las niñas que residen en el Hogar de María matriculadas en
la básica primaria de la Escuela Maridíaz y el Instituto Madre Caridad. Los
criterios de selección fueron propuestos según el rango de edad (niñas de 7 a
13 años), niñas vinculadas al Hogar de María entre los años 2017 – 2019 y que
estén matriculadas en básica primaria. </p><p >Con las técnicas de recolección de información utilizadas
para el logro de resultados satisfactorios en el desarrollo de la
investigación, se recopiló conceptos, experiencias y posturas que contribuyeron
al objetivo planteado por medio de técnicas como: grupo focal dirigido a
docentes y, talleres para las estudiantes, que permitieron cumplir con el
primer objetivo, orientado a identificar los aspectos socioafectivos y
familiares que inciden en la sana convivencia de las niñas del Hogar de María.
Como sostiene Ander-Egg (1991), el taller sirve para “indicar un lugar donde se
trabaja, se elabora y se trasforma algo para ser utilizado” (p. 10) y debe
estar fundamentado en unos principios pedagógicos que permitan establecer
algunas características propias; destaca que “en los talleres a nivel primario
o secundario, los conocimientos [son adquiridos] en una práctica concreta
vinculada al entorno y vida cotidiana del alumno, o mediante la realización de
un proyecto relacionado con una asignatura o una disciplina en particular” (p.
11). </p><p >Así, se puede inferir que los talleres permitieron vincular
la teoría y la práctica estableciendo una relación dialéctica entre lo
‘pensado’ y lo ‘realizado’, a través de la solución de problemas concretos,
disponiendo como fundamental su aplicación, para identificar qué aspectos
socioafectivos o familiares inciden en la sana convivencia de las niñas que
residen en la Fundación Hogar de María. Por otra parte, el grupo focal, para
Merton, Fiske y Kendall (citados por Lókpez de George, 2012), es un “conjunto
de procedimientos para la recolección y análisis de datos cualitativos que nos
pueden ayudar a ganar una comprensión sociológica y psicológica ampliada, en
cualquier esfera de la experiencia humana” (párr. 4). En el desarrollo de esta
investigación, el grupo focal permitió una interacción directa con las docentes
de este encuentro, facilitando conocer sus apreciaciones respecto a los
conflictos interpersonales y académicos que pueden incidir en la convivencia de
las niñas.</p>
			</sec><sec>
			<title>3. Resultados</title>
				<p >Considerando que el objetivo general de la investigación fue
analizar la incidencia de los conflictos interpersonales en la convivencia
escolar de las niñas del Hogar de María matriculadas en la básica primaria de
la Escuela Maridíaz y el Instituto Madre Caridad del municipio de Pasto, se
hace importante hablar de los aspectos sociofamiliares, resaltando que la
familia se caracteriza por ser una estructura cambiante en el contexto
histórico y social de cada época y poseer una dinámica interna y externa
gracias a sus interacciones y a las relaciones con la sociedad, que inciden de
forma positiva o negativa para el surgimiento o estancamiento de la misma,
puesto que el ser humano interactúa desde su complejidad e integralidad,
presentando la capacidad de generar y mantener sus propias estructuras,
permitiendo un equilibrio constante. </p><p >La condición anterior, además posibilita relacionarse con el
medio que le rodea y, a la vez, lograr metas específicas a través de la
adaptación, el reconocimiento y la formación continua que hacen parte de las <bold>relaciones
interpersonales</bold>, identificando <bold>la comunicación</bold>, como un aspecto
relevante a considerar dentro de cualquier tipo de relación. Hervás (citado por
Becerra, 2016) la define como “el proceso a través del cual una persona o
personas transmiten por cualquier procedimiento, mensajes de contenido diverso,
utilizando intencionadamente signos dotados de sentido para ambas partes, y por
el que se establece una relación que produce unos efectos” (p. 12), entendiéndose
así, que la comunicación facilita un acercamiento entre las personas que se
relacionan entre sí, generando un intercambio de saberes o sentimientos, como
lo afirman Bateson y Ruesch (citados por Hernández et al., 2014) al expresar
que “el concepto de comunicación incluye todos aquellos procesos por los cuales
las gentes se influyen mutuamente” (p. 6). </p><p >De este modo, al establecer un proceso de comunicación se
debe considerar que la organización de las ideas propias surge a través de una
comunicación intrapersonal y al permitir que éstas se manifiesten hacia otra u
otras personas, se transforma en una comunicación interpersonal que surge a
partir del intercambio de mensajes que cumplen una finalidad. Es en ese
intercambio donde la convivencia adquiere un papel importante, puesto que la
intención comunicativa manifiesta o expresa el mensaje y permite que las demás
personas lo interpreten de una manera correcta. En el contexto escolar, algunas
veces los estudiantes interpretan erróneamente el mensaje que el otro quiere
comunicar, generando dificultades y conflictos; por tanto, los procesos
comunicativos requieren estar direccionados por la necesidad de convivir con el
otro de manera armónica para lograr fines comunes. </p><p >De ahí que la comunicación adecuada se da cuando se
establece unas reglas mínimas como el respeto y la comprensión, aunque en las
I.E. haya dificultades para ponerlas en práctica, de modo que permita a los
estudiantes evitar los conflictos o solucionarlos a través del diálogo. Este
fenómeno tiene origen en el contexto familiar, ya que el hogar es el primer
entorno donde los niños y niñas aprenden a comunicarse y si no se realiza de
manera asertiva, difícilmente podrán replicar adecuados patrones de
comunicación fuera del entorno familiar; así, se constituye en un aprendizaje
desde la infancia y la clave para mejorar las relaciones interpersonales dentro
y fuera de los establecimientos educativos. </p><p >Por otra parte, la <bold>resolución de conflictos </bold>es otro
elemento fundamental en el proceso de gestión de la convivencia escolar,
entendiéndose el conflicto según Barcelar (2012), como “las fuerzas o
posiciones contrarias que en un determinado momento se encuentran y se chocan,
pudiendo ser por interés común o por discrepancias” (p. 54), definición
relacionada con historias personales y familiares de las estudiantes que
residen en el Hogar de María, quienes a través de sus percepciones, revelan
diversas problemáticas a nivel afectivo, comunicativo y de interacción social,
debido a la separación de su familia biológica por diversas situaciones y
vinculadas en ambientes rígidos que, en muchos casos, pueden provocar malestar
emocional y social, generando agresividad que se manifiesta entre ellas y hacia
las personas con quien interactúan. </p><p >Lo anterior no solo afecta el estado emocional de las
estudiantes, sino que también repercute en las diversas manifestaciones en el
ambiente escolar de la I.E. donde realizan sus estudios (sedes de Maridíaz e
Instituto Madre Caridad), generando conflictos en el aula. Esta problemática
está enmarcada a nivel nacional en la reglamentación a través de la Ley de
Convivencia Escolar 1620 de 2013 que regula a todas las I.E. para que cumplan
con el debido proceso, así como con la ruta de atención y el protocolo correspondiente
a cada falta generada a nivel interno. De esta manera, se establece sanciones y
se cataloga las faltas contempladas tanto en el Manual de Convivencia de la
institución, como de la Fundación Hogar de María, que les permiten no solo
identificar sus deberes y derechos, sino también conocer cuál será la sanción
si las estudiantes incumplen algún compromiso. </p><p >Sin embargo, no solo basta con que existan estas normativas,
sino que es necesario que se conviertan en letra viva mediante procesos
pedagógicos que faciliten el cumplimiento de las mismas, porque los conflictos
pueden ser generados por diferentes opiniones o situaciones propias de las
historias familiares y personales que van formando la personalidad de las
estudiantes. La escuela es una micro sociedad en la que existe un ciclo de
comunicación y convivencia, donde la información y los comportamientos son
interpretados de manera distinta por los participantes o partes involucradas y,
por ende, desatan conflictos, soportados en la falta de habilidades para llegar
a acuerdos, entablar diálogos o resolver problemas, situación que imposibilita
ambientes armónicos. Tales limitantes se dan en la práctica del contexto
escolar, debido a que, aunque en algunas estudiantes existe la noción de la
resolución de conflictos y de la necesidad del acuerdo para resolverlos, se
requiere afianzar esta práctica a través de procesos pedagógicos y lúdicos que
les permitan apropiarse de herramientas como el diálogo, la mediación o la
puesta en común para sobrellevar los conflictos derivados de las relaciones
interpersonales de manera constructiva. </p><p >En este sentido, De Armas Hernández (2003) expresa que “la
mediación es un proceso de resolución de conflictos en el que las dos partes
enfrentadas recurren «voluntariamente» a una tercera persona «imparcial», el
mediador, para llegar a un acuerdo satisfactorio” (p. 126). De igual manera,
Redorta (2006) manifiesta que “la mediación puede ser vista como un proceso de
desbloqueo de un conflicto a través de la intervención de un tercero, que se
remite a la propia capacidad de las partes para hallar la solución de sus
dificultades” (p. 23). De ahí la importancia de que los estudiantes y todos los
miembros de la comunidad educativa busquen la figura de un mediador que
posibilite acuerdos y rompa los bloqueos comunicativos para la resolución
pacífica de conflictos, partiendo de las capacidades propias de quienes
conforman la comunidad para prevenir problemas mayúsculos. Con fundamento en lo
anterior, se puede decir que la mediación es una de las opciones más adecuadas
y certeras a la hora de resolver una situación conflictiva y requiere que se
desarrolle una promoción de valores en la comunidad educativa, que rehabiliten
los ciclos de comunicación y convivencia, alterados por historias personales o
familiares, así como también por las condiciones propias de las I.E.</p><p >Puede facilitarse tales prácticas con procesos
lúdico-pedagógicos de intervención que permitan a los estudiantes apropiarse de
valores como el respeto, la tolerancia, el perdón o la reconciliación que, a la
postre, se convierten en estrategias de convivencia y comunicación con el otro.
De este modo, se busca que los conceptos de resolución de conflictos existan
más allá de la noción racional aprendida de forma memorística y normativa y,
pasen a ser considerados como un proceso consciente vivenciado en la práctica in
situ, donde el docente interviene como mediador cuando se presenta la
discusión o el conflicto, aprovechándola como una oportunidad de aprendizaje y
representa un papel importante como actor del proceso o facilitador a través de
estrategias pedagógicas que permitan apropiar el aprendizaje de la convivencia.
</p><p >Es por eso que, tanto los directivos como los docentes y la
comunidad educativa, deben estar atentos al tratamiento y resolución de
conflictos, consiguiendo no solo mejorar la convivencia, sino también ayudando
a los estudiantes a tomar conciencia sobre la importancia del diálogo, la
práctica de valores y la atención y mediación de los conflictos, dejando de
pensar en las individualidades y teniendo en cuenta el bien común. Cabe aclarar
que los conflictos de convivencia no solo se manifiestan en las instituciones,
sino también en el hogar, situación que repercute de manera negativa,
originando enojo, frustración y, en muchas ocasiones, agresividad que se
manifiesta en las relaciones interpersonales, donde se debe enfatizar en la
práctica del respeto, reconciliación, tolerancia y perdón, valores que deben
hacer parte de las nociones de los estudiantes. </p><p >Consecuentemente, la <bold>familia </bold>cumple un papel
importante en la educación de los hijos. Herrera (2013) sostiene que “la
familia no se puede ver como una suma de individualidades, sino como un
conjunto de interacciones” (párr. 8), donde sus integrantes deben tener claros
sus ideales y sueños y trabajar en conjunto por ello. Complementando, Alberdi
(1999, citado por Guindel, Peinado y Rodríguez, 2015), establece que “la
familia está formada por dos o más personas unidas por el afecto, el matrimonio
o la afiliación, que viven juntas, ponen sus recursos económicos en común y
consumen conjuntamente una serie de bienes en su vida cotidiana” (p. 3),
aspectos que permiten entender que es la unidad donde sus miembros luchan por
un bien común, comprendiéndose, apoyándose y fortaleciendo sus vínculos
mediante el amor y la práctica de valores. Por ello, las relaciones familiares
son de gran importancia a la hora de formar y estructurar la personalidad de
sus integrantes, especialmente la de los infantes, ya que la forma como está
conformada, condiciona patrones y conductas. En algunos casos, las familias son
nucleares, conformadas por padre, madre y hermanos; en otros casos, la familia
es monoparental, cuando los hijos están a cargo de uno de sus padres o la
figura del padrastro cumple el rol de padre por la ausencia de éste. </p><p >En palabras de Vargas (2014), </p><p >la estructura familiar está sometida a un proceso dinámico
que cambia según la etapa del ciclo vital en que se encuentre o por la
influencia de los llamados acontecimientos vitales estresantes. Esta estructura
puede corresponder a alguno de los siguientes tipos de familia: Familia extensa
(más de dos generaciones en el mismo hogar); familia nuclear (padres y sus
hijos); familia nuclear con parientes próximos (en la misma localidad); familia
nuclear sin parientes próximos; familia nuclear numerosa; familia nuclear
ampliada (con parientes o con agregados); familia monoparental (un solo cónyuge
y sus hijos); familia reconstituida (formada por dos adultos en la que al menos
uno de ellos, trae un hijo habido de una relación anterior); personas sin
familia (persona que vive sola); equivalentes familiares (personas que conviven
en un mismo hogar sin constituir un núcleo familiar tradicional). (p. 58). </p><p >Según lo señalado, cada familia aporta desde su composición,
comportamientos y valores distintos a sus hijos, convirtiéndose en la primera
escuela, donde los niños aprenden a individualizar pensamientos y socializar
comportamientos, siendo los padres los principales maestros, como lo afirma
Parada (2010): “En la familia se dan los primeros procesos de enseñanza y aprendizaje,
donde se realiza la socialización primaria, se aprende actitudes, se transmite
valores que constituirán la arquitectura para su vida personal y social” (p.
31); así, se considera que la principal responsabilidad de los padres es formar
seres seguros y responsables de sus acciones, para que puedan aportar al mundo
y sean capaces de convivir en sociedad. Desafortunadamente, en algunas familias
estas bases sociales se ven debilitadas, porque los padres no dan el mejor
ejemplo y no se preocupan por brindar suficiente amor, respeto,
responsabilidad, entre otros valores que se convierten en herramientas claves
para que los hijos puedan enfrentar diversas situaciones en la sociedad; este
inadecuado funcionamiento familiar puede desencadenar en problemas de
convivencia con las otras personas de su entorno. De acuerdo con Vargas (2014):
</p><p >Más que la estructura familiar es su funcionamiento y
relaciones internas, que tendrían alguna relación con la aparición de ansiedad
y depresión en los miembros de la familia. Cuando el funcionamiento familiar se
altera debido a situaciones emergentes o a la presencia de un miembro
identificado con el padecimiento, se requiere que el sistema familiar sea
asistido y capacitado para afrontar los requerimientos en el ámbito individual
(cada miembro de la familia), grupal (la familia como un todo) y social (las
relaciones del grupo con su entorno). (p. 59).</p><p >Como consecuencia de la disfuncionalidad familiar, se ve
niños con vacíos emocionales que buscan ser reemplazados por otros medios, como
la televisión, los video juegos, los amigos, la calle, internet, entre otros o,
en muchas otras situaciones, estos vacíos prevalecen, causándoles malestar
emocional interno que desencadena en baja autoestima, depresión, agresividad y
conflictos interpersonales. Cuando ingresan a las I.E. se enfrentan a problemas
de relación y convivencia; en estos casos, como señala Vargas (2014), es
indispensable que las estudiantes que han tenido en su familia esa primera
academia de formación social con tantas falencias en sus sistemas de
comunicación y convivencia, sean provistas de una atención profesional y
especializada en sus I.E. o complementando su vida escolar, en la que haya
procesos de resocialización o reparación de las dinámicas familiares alteradas
de las que provienen. De este modo, es posible mejorar y reacondicionar el
funcionamiento de los sistemas de comunicación familiar, en donde los mensajes
se caracterizan por ser distorsionados, disfuncionales, erróneos,
incongruentes, duplicados o confusos, aspectos corroborados en las afirmaciones
de Herrera (2013), quien expresa: </p><p >Que en el sistema familiar se dé una comunicación clara,
coherente y afectiva que permita compartir los problemas: Cuando hablamos de
comunicación distorsionada o disfuncional, nos referimos a los dobles mensajes
o mensajes incongruentes, o sea, cuando el mensaje que se trasmite verbalmente
no se corresponde o es incongruente con el que se trasmite extra verbalmente o
cuando el mensaje es incongruente en sí mismo y no queda claro. (párr. 19). </p><p >Tal reacondicionamiento de lo ‘familiar’ necesita hacerse
con esa ‘nueva familia’ que, en este caso, es la comunidad del Hogar de María,
puesto que es su medio de interacción, donde existe un reglamento. En tanto
que, en las sedes Instituto Madre Caridad y Escuela Maridíaz, se debe proponer
las rutas de atención escolar y de convivencia a este tipo de población,
quienes necesitan ser fortalecidas, de tal modo que el tratamiento no sea
limitado a una consulta de atención clínica, sino a procesos que involucren a
toda la comunidad, especialmente a las directivas del Hogar y educadoras,
quienes están al frente de las estudiantes. Por otro lado, en el contexto
escolar se hace necesaria la vinculación de toda la comunidad educativa en los procesos
de convivencia, ya que los padres de las demás estudiantes, a través de una
formación permanente, pueden coadyuvar en la formación de sus hijas para que
aprendan a tramitar el conflicto no solo a nivel familiar sino en el ámbito
escolar. </p><p >Adicionalmente, el Hogar de María se constituye como el
nuevo imaginario donde se da un reordenamiento de la escala de <bold>valores </bold>que,
para Seijo (2009), se configura en “principios éticos con respecto a los cuales
las personas sienten un fuerte compromiso emocional, por lo tanto, sirven de
referencia para juzgar conductas” (p. 158) y añade que sirven además para
interpretar, dar sentido y significado a los acontecimientos de la vida. Así,
los valores son un sistema de referencia e interpretación del entorno para el
ser humano, que se entiende a través de dos grandes corrientes de pensamiento:
el subjetivismo y el objetivismo. El subjetivismo según Muñoz (citado por
Seijo, 2009), plantea que “el valor depende y se fundamenta en el sujeto que
valora” (p. 148), y Frondizi (citado por Seijo), expresa que “el valor es un
estado subjetivo de orden sentimental que hace referencia al objeto, en cuanto
éste posee la capacidad de suministrar una base efectiva a un sentimiento de
valor” (p. 148). Por ende, el subjetivismo concibe los valores como
construcciones derivadas del pensamiento o la psiquis del sujeto, y que no
existen más allá de su concepción. De otra parte, el objetivismo según Fabelo
(2000), se relaciona con “el reino de los valores lógicos, éticos y estéticos
que son trascendentes, eternos, inmutables, de significación universal y
diferentes del cambiante mundo real que es donde se ubican el sujeto y el
objeto empíricos” (p. 94). </p><p >Bajo este entendimiento, en la investigación se concibió <bold>los
valores </bold>desde la corriente subjetivista, debido a que las vivencias
familiares, personales y educativas que a la postre son las que definen las
cualidades de los valores como el amor, la amistad y la verdad, deben ser
tenidos en cuenta en las relaciones interpersonales, para una sana convivencia
escolar. Respecto al amor, Muñoz (2010) lo expresa como un movimiento en el
cual cada objeto carga un valor, alcanzando así el objeto su valor ideal
esencial; de este modo, el amor tiene un significado creador. Scheler (citado
por Santamaría, 2009), ve el amor como el auténtico descubridor de los valores
ya que, a través de una vía intuitiva, siguiendo las razones del corazón, solo
se puede captar los valores. El amor, entonces, es una brújula que guía la
carga y la valía que se da a distintas situaciones, relaciones y objetos,
siendo indispensable para superar las dificultades que se pueda presentar con el
otro y permitiendo así un acercamiento al diálogo. </p><p >En las sedes Maridíaz y el Instituto Madre Caridad se
presenta algunas relaciones de amistad que pueden ayudar a resolver conflictos,
pero que, en muchas ocasiones, desencadenan dificultades y problemas de
convivencia, ya sea por vivencias en la escuela o particularidades traídas del
hogar. En el caso de las estudiantes que residen en la Fundación Hogar de
María, existen relaciones de amistad con efectos positivos, donde las niñas
tienen afinidad por sus vivencias traídas del hogar quienes, en la mayoría de
los casos, son víctimas de violencia, abandono, dificultades económicas, entre
otras, pero también, pueden influir de modo negativo, precisamente porque
dichas vivencias se manifiestan en el ambiente escolar y originan conflictos o
agresiones verbales. </p><p >De los valores, según Seijo (2009), el amor y la amistad
están agrupados en lo afectivo; y la verdad, dentro de los valores
intelectuales; por otra parte, el engaño, el chisme y la mentira, pueden ser
considerados antivalores intelectuales. Las estudiantes, por situaciones
conflictivas que han vivido, comprenden los valores, incluso por oposición; es
decir, los antivalores como causantes de los problemas en la convivencia y la
comunicación familiar. De igual forma, los valores como el amor y la amistad
ayudan en la resolución de conflictos; no obstante, las nociones que tienen de
estos son básicas, dificultando que recurran a su puesta en práctica cuando
están inmersas en un conflicto, especialmente en la escuela. De allí que es
importante construir dinámicas pedagógicas vivenciales, donde las estudiantes
pongan a prueba la escala de valores para resolver diversas situaciones,
logrando que no solo se quede en teoría, como si fuera una lección de clase,
sino por el contrario, una experiencia vital que les sea útil en el día a día y
que requiere ser replicada en distintos escenarios. Esta tarea por cumplir no
solo se debe limitar a la institución y al docente; es menester involucrar a la
familia, los medios masivos de comunicación y la sociedad en general, puesto
que, en estos espacios de pedagogía de valores, en muchas ocasiones se está difundiendo
y estimulando antivalores como normas sociales de adaptación al entorno. </p><p >Otro aspecto relevante para el fortalecimiento de la
convivencia escolar es el <bold>trabajo en equipo</bold>, que conlleva reconocer la
importancia de la amistad, tolerancia y el diálogo para realizar acuerdos y
superar cualquier conflicto. Para Ander-Egg y Aguilar (2001), el trabajo en
equipo requiere “de un pequeño número de personas que, con conocimiento y
habilidades complementarias, unen sus capacidades para lograr determinados objetivos
y realizar actividades orientadas hacia la consecución de los mismos” (p. 13).
Así, se puede inferir que éste se realiza dentro de un contexto socioafectivo
caracterizado por un clima de respeto y confianza mutua, que permite satisfacer
y cumplir con las metas propuestas en común, la complementariedad en la
realización de actividades y tareas, de las que todos se consideran
responsables, trazar un propósito con distribución equitativa de
responsabilidades individuales y del trabajo en conjunto. Esta temática no
puede ser ajena a las I.E., de tal forma que las actividades que se realice,
sean pensadas en colectivo, logrando así que las estudiantes puedan desarrollar
la capacidad de trabajar con los demás, proceso que no solo se pensará en la
convivencia escolar, sino en la vida en sociedad, donde hace tanta falta
ponerse en el lugar del otro. </p><p >Conviene resaltar que los padres de familia son un buen
ejemplo de trabajo en equipo, porque piensan en trabajar por el bien común y el
bienestar del hogar y quienes lo conforman. Desafortunadamente, para algunas
estudiantes hay una debilidad por inexistencia de la figura paterna o de un
hogar bien conformado, debido a que sus padres son separados, presentan
dificultades económicas, maltrato o adicción a SPA, situación que no solo afecta
a los hogares de las estudiantes que participaron en la investigación, sino que
se ha convertido en un problema a nivel nacional y mundial, de acuerdo con lo
expresado por Palacios, Barbieri, Trivelloni y Zani (2012) “en Colombia, como
en el mundo, el uso de SPA es un problema de salud pública que afecta a
diversos grupos etarios, pero en especial a adolescentes y a adultos jóvenes”
(p. 73), desencadenando así en situaciones difíciles de asimilar para los niños
que están en etapa de crecimiento y desarrollo. </p><p >Según Medina-Pérez y Rubio (2012), </p><p >en el periodo estudiado se atendieron 333 adolescentes entre
14 y 18 años; 75,4% hombres; 31,2% solo posee estudios primarios; 56% manifestó
no tener empleo y 34,5% señaló que ingresó a la fundación por indicación legal.
La SPA de entrada fue: 44,2% tabaco, 25,8% marihuana, 18,0% alcohol y 5,7%
cocaína. Los hombres iniciaron, en promedio, a los 12,33 años de edad, y las
mujeres, a los 11,96 años. Las sustancias reportadas presentaron los siguientes
promedios de inicio: 12,26 años, alcohol; 12,49, tabaco; 13,39, marihuana;
13,98, inhalantes; 14,01, cocaína; 14,27, bazuco y 15,0, heroína. La edad media
de ingreso a la institución fue de 15,7 años. (p. 553). </p><p >El estudio permitió vislumbrar que entre las SPA con mayor índice
de consumo, se encuentra el tabaco y el alcohol, siendo éstas las principales
causantes de adicción de las personas en la actualidad; es de precisar que
estas sustancias son de distribución legal y las restricciones para su uso son,
en muchos casos, fáciles de romper, especialmente por niños y adolescentes que
inician desde muy temprana edad su consumo; si a esto se suma que sus hogares
son disfuncionales o no reciben un adecuado acompañamiento, a los jóvenes les
será muy difícil su recuperación y reintegración a la sociedad. </p><p >En este orden de ideas, dentro de los <bold>aspectos
sociofamiliares</bold>, es importarte comprender que son las familias las
principales responsables de este conflicto que causan en sus hijos. Como
resultado de la investigación, fue posible evidenciar que uno de los
principales problemas sociofamiliares es la desintegración familiar, así como
el daño emocional y el bajo rendimiento escolar. También inciden en el proceso
de socialización y la estructuración del carácter de los niños, con tendencia a
la inseguridad, básicamente a la baja autoestima, como revelan Riquelme, Fraile
y Pimenta (2005), quienes concluyen que en los hogares con padres consumidores
de SPA, especialmente de cigarrillos y alcohol, los hijos presentan índices de
baja autoestima y de bajo rendimiento escolar, en comparación con estudiantes
que tenían autoestima alta y venían de hogares donde no había padres o
familiares consumidores. Su estudio les permitió establecer que en las
condiciones sociofamiliares que presentaron los participantes, “un porcentaje
alto de ellos (86,5 %) testimoniaron consumo positivo de alguna sustancia
psicoactiva dentro de su familia” (p. 804); por lo tanto, se considera que hay
un alto índice de probabilidades de que los hijos sean consumidores de
sustancias, al igual que sus padres. De ahí que, en la sociedad y en las I.E.,
sea necesario reforzar campañas de prevención de consumo de SPA y brindar el
apoyo médico necesario para la rehabilitación y el acompañamiento psicológico a
las familias y, especialmente a los hijos, quienes sufren en mayor medida por
esta causa. </p><p >Los resultados obtenidos en la presente investigación
también permitieron evidenciar la <bold>violencia física</bold>, en estos hogares,
entendida por Almenares, Louro y Ortiz (1999), como: </p><p >Toda acción u omisión cometida en el seno de la familia por
uno o varios de sus miembros que, de forma permanente, ocasione daño físico,
psicológico o sexual a otros de sus miembros, que menoscabe su integridad y
cause un serio daño a su personalidad y/o a la estabilidad familiar. (p. 291). </p><p >En este sentido, cuando en los hogares está presente la
violencia física entre los padres y otros familiares, es evidente que los niños
se hacen más vulnerables, ya que son víctimas de estos episodios y, de alguna
forma, partícipes de estos conflictos quienes, en el afán de ser mediadores,
vivencian las secuelas emocionales que alteran la estabilidad afectiva, la
autoestima, los canales de comunicación y convivencia. Esta violencia física se
convierte en una práctica cotidiana al interior del hogar, de tal manera que se
aprecia como algo normal, dando a entender que cualquier desacuerdo puede
resolverse a través de la violencia física. Éstas son las problemáticas del
hogar de procedencia de algunas estudiantes, que se reflejan en la relación con
sus pares, donde replican comportamientos como la agresividad e intolerancia,
aspectos que alteran las relaciones interpersonales en la escuela y en el Hogar
de María. </p><p >Los casos de violencia intrafamiliar, según Widom y Maxfield
(citados por Toth y Cicchetti, 2010), son predictores de futuros conflictos
interpersonales en los hijos que los han padecido, llegando incluso a casos de
delincuencia juvenil, abuso de sustancias, dificultades en la escuela,
necesidad de servicios especiales de educación y según Widom y Maxfield
(citados por Mendoza del Risco, 2010) incrementan la probabilidad de
comportamiento criminal violento en la vida adulta. Sumado a lo anterior, se
amplía el efecto del maltrato infantil de la próxima generación, en tanto las
personas víctimas de maltrato y violencia intrafamiliar, son potenciales
maltratadores de sus propios hijos. Esta conducta que está evidenciada en los
casos citados, se contrasta con los autores, advirtiendo a través de estudios,
las posibles consecuencias; por tanto, la violencia física es la causa de
muchos conflictos escolares, que van más allá, siendo una clara causa de una
serie de distorsiones en el comportamiento de las víctimas, afectando la
construcción de su personalidad a lo largo de la vida y repercutiendo en
problemas sociales y familiares a futuro. </p><p >Dentro de los aspectos socio familiares que pueden afectar
la sana convivencia, están también las <bold>dificultades físicas</bold>,
considerando que esto puede ser una causa para que la convivencia se vea
afectada. Para Bisquerra (2008), dichas dificultades en el contexto de la
diversidad, hacen referencia a “un concepto amplio que incluye una gran
variedad de posibilidades: diversidad de género, edad, estilos de aprendizaje,
diferencias intelectuales, dificultades de aprendizaje, situaciones de
ambientes desfavorecidos, minorías étnicas y culturales, grupos de riesgo,
minusvalías físicas, psíquicas y sensoriales, etc.” (p. 1), las cuales, si no
son asumidas como condiciones especiales con una necesidad de adaptación y
capacidad de aceptación, pueden desencadenar en conflictos de convivencia. </p><p >Cuando los estudiantes son víctimas de acoso por parte de
otros, la situación se agudiza si en la sociedad hay carencia de valores como
el respeto a la diferencia, a las discapacidades y dificultades.
Adicionalmente, se evidencia que los ambientes físicos de las sedes educativas
Instituto Madre Caridad y Escuela Maridíaz, carecen de infraestructura adecuada
con señalización incluyente para población con dificultades físicas y
necesidades educativas, espacios recreativos amplios, aspectos que causan
malestar y sentimientos de exclusión en los estudiantes que presentan esas
condiciones especiales. Esta problemática se presenta en la mayoría de I.E.,
donde adolecen en su plan de estudios, de unas estrategias didácticas y
pedagógicas que fomenten el respeto y solidaridad frente a las personas que
presentan una dificultad física. Para ello, la Ley 1618 de 2013 del Ministerio
de Salud, establece que se tomará medidas que garanticen los derechos de los
niños y las niñas con discapacidad, así como el acompañamiento a sus familias,
en todos los procesos de habilitación y rehabilitación, a la salud, a la
educación, a la protección social, entre otros. </p><p >Con relación a los <bold>conflictos de tipo académico </bold>y <bold>relacional
</bold>que afectan la convivencia escolar, al retomar los primeros, Viñas (2004)
los relaciona con situaciones presentadas con el currículo o dificultades de
formación que brinda el docente, por falta de pertinencia entre las actividades
programadas acordes a la edad de las estudiantes y de explicación en el
desarrollo de dichas actividades, aspecto que altera su rendimiento académico.
Aquí, Vaello (2011) entiende el conflicto académico, como un enfrentamiento de
roles entre el profesor que obliga, en tanto que el estudiante es quien se
siente obligado a cumplir unas tareas, situaciones que se requiere manejar con
habilidad, para que no se conviertan en un antagonismo personal que dificulte
más las relaciones y obstaculice el propósito del docente por influir de forma
beneficiosa sobre el alumno. Por otro lado, la postura de Gold y Gómez (2015)
refiere que los factores emocionales tienen origen en las relaciones familiares
e influyen notablemente en el desempeño académico. </p><p >En lo referente a las dificultades académicas, éstas se
evidencian en el bajo rendimiento escolar, escasa participación y falta de
adaptación de las niñas al contexto escolar. En cuanto a las causas del bajo
rendimiento, se relacionó la escasez de hábitos de estudio, falta de afecto y
unión familiar y motivación por el aprendizaje, aspectos que hacen parte de
otro elemento importante como son las <bold>dificultades académicas, </bold>consideradas
una serie de situaciones que se presentan en razón al bajo rendimiento,
desmotivación y falta de hábitos de estudio, las cuales se configuran en
problemas generalizados que entorpecen el proceso de aprendizaje. Son definidas
por Mars (2016) como circunstancias que conllevan una serie de manifestaciones
o trastornos emocionales relacionados con el aprendizaje. Aquí, sobre el papel
de la educación y el maestro, se enfatiza la importancia de la proximidad entre
docente y estudiante, de tal forma que haya compatibilidad y cercanía entre el
lenguaje del aula y el universo de cada estudiante; así que, a mayor distancia
entre estas dos realidades, mayor será el número de trastornos emocionales
relacionados con el aprendizaje, los cuales tienen origen en el discurso del
maestro. </p><p >En la dinámica del estudio, acerca de los procesos enseñanza
- aprendizaje, Gold y Gómez (2015) se hacen el siguiente interrogante: ¿por qué
algunos alumnos no pueden aprenden como los demás?, situación que no solo
radica en las dificultades específicas del aprendizaje, sino que la respuesta
está en los factores que influyen en dicho proceso, entre ellos los emocionales
y familiares, como base de la educación, fuente del primer aprendizaje y de
conocimiento, donde interactúan en sus primeros años de vida y se constituye
como parte de los factores ambientales. Estos investigadores también señalan
que dichos factores no se refieren únicamente al entorno, al medio socio
socioeconómico y cultural, sino también a la vinculación directa de los pares y
figuras de autoridad. Comentan que varios estudios han evidenciado la
influencia del hogar como enriquecedor de aprendizajes posteriores y en la
educación temprana con alta estimulación para potencializar la formación de
competencias en los niños, apreciación que coincide con la observación de
Bourdieu (citado por Mars, 2016) quien dice que la familia es la responsable de
la transmisión del capital cultural donde están inmersos los valores que
definen actitudes y se manifiestan en el ambiente escolar. </p><p >Con estos fundamentos, es posible conceptuar que el núcleo
familiar se consolida en un factor crucial para el desarrollo emocional de las
niñas; así también lo establece Quintero (citado por Gallego, 2012), quien
cataloga a la familia como un espacio de socialización primario, bajo
relaciones de afecto, satisfacción de necesidades emocionales y económicas,
siendo el primer agente de transmisión de normas y valores. La ausencia del
núcleo familiar originario en las niñas se puede constituir en una causa del
bajo rendimiento académico y de la desmotivación para cumplir con los deberes
de la escuela, postura sostenida por Fernández y Salvador (citados por
Covadonga, 2001), quienes estudiaron los factores familiares vinculados al bajo
rendimiento escolar; reconocen que la familia desempeña un papel importante en
el apoyo afectivo que favorece el equilibrio emocional del estudiante, el cual
le da seguridad. </p><p >Las <bold>dificultades familiares</bold>, para O’Kane (2006,
citado por Durán y Valoyes, 2009), tienen que ver con los diversos factores que
influyen en la estructura familiar, como: conflictos, violencia intrafamiliar,
drogadicción, madresolterismo, discapacidad, enfermedad mental o separación de
los padres, constituyéndose en un riesgo para las niñas y niños. De ahí que, el
rol de los padres, al ser sustituido por otros cuidadores, puede no tener el
mismo efecto que cuando los niños crecen con sus propios padres. Otros autores
que complementan estas teorías son: Vaello (2011), Mars (2016), Gold y Gómez
(2015), quienes expresan que una de las causas de estas problemáticas radica en
factores emocionales que se reflejan en el ambiente escolar, los cuales se
manifiestan en dificultades académicas y disruptividad que, al no ser manejados
adecuadamente, inciden de manera significativa en el desarrollo integral de las
niñas. </p><p >Así las cosas, se puede decir que los conflictos académicos
tienen origen en factores familiares, emocionales y en las deficiencias del
currículo, evidenciadas en el bajo rendimiento académico de las niñas del Hogar
de María, debido a la falta de un vínculo familiar estable, de hábitos de
estudio, motivación por aprender y falta de fortalecimiento de un currículo que
atienda sus necesidades, por medio de estrategias de enseñanza-aprendizaje
pertinentes a la situación sociofamiliar y el contexto social en el que
interactúan. Consecuentemente, para los <bold>tipos de conflicto</bold>, se
estableció los <bold>conflictos relacionales </bold>de las niñas del Hogar de María
en el contexto escolar, catalogados como conflictos de relación. Viñas (citado
por Barcelar, 2012), los define como el desacuerdo entre dos partes, donde la
una es superior jerárquicamente o emocionalmente como en el caso del bullying,
fenómeno que altera la convivencia escolar, entendida por Conde (2012), no solo
como la ausencia de violencia, sino a las relaciones interpersonales y grupales
que contribuyen a un clima de confianza, respeto y apoyo mutuo, para fortalecer
la democracia y las relaciones positivas que reduzcan el maltrato en las I.E.,
cuando hay situaciones de agresividad, maltrato, competencia, conflictos de
poder y discriminación. La mayoría de niñas reacciona con la misma agresividad,
otras guardan silencio y para algunas, es indiferente el conflicto. Se observó
que las estudiantes no solucionan los conflictos y, como consecuencia, los
problemas se agudizan, generan hostilidad y deterioran el clima escolar. De
esta forma, se dedujo que existen asuntos complejos en la convivencia escolar
de las niñas, cuando en la mayoría de los casos son ellas las protagonistas o,
por el contrario, son discriminadas por las demás niñas, debido a su color de
piel o segregadas por su condición disruptiva, económica y cultural, hechos que
se evidencia en la relación con las demás estudiantes que interactúan con las
niñas del Hogar de María. </p><p >Bajo este entendimiento, dada la diversidad en los
conflictos relacionales y sus manifestaciones, fue posible determinar otro
aspecto importante, relacionado con <bold>dificultades en la convivencia escolar</bold>,
definidas por Bisquerra (2008) como una “necesidad insuficientemente satisfecha
y sobre la cual merece la pena insistir en propuestas, proyectos y programas
que mejoren la situación, desde la perspectiva de la educación para la
convivencia” (p. 92), aspecto que requiere el compromiso y sensibilidad de
todos los actores de la comunidad educativa. Moreno y Soler (2006) asumen estas
dificultades como problemas de convivencia, cuando en la mayoría de
instituciones no existe una política común y una coordinación de criterios para
abordar estas problemáticas. Para Conde (2012), implica estudiar la convivencia
desde las interacciones personales, las formas de afrontar el conflicto y como
un componente del clima escolar. </p><p >En este ámbito, se refiere el <bold>conflicto interpersonal</bold>,
como un fenómeno que va más allá de la escuela, dado que el estudiante es un reflejo
de la sociedad a la que pertenece, considerando que la convivencia escolar se
compone de varios elementos que, a la vez, se evidencian en la forma cómo se
relacionan los diferentes actores en el contexto educativo, en el cual se
refleja una serie de comportamientos propios de cada integrante de la comunidad
educativa, manifestaciones que tienen diversas causas, entre ellas la cultura,
aspectos sociofamiliares, económicos y morales, como lo aseguran Nieto y
Cordero (2016) al señalar que los conflictos relacionales influyen en el
bienestar de los niños, ya que algunos prefieren pasar más tiempo con sus
padres y amigos, antes que permanecer en la escuela. Así, las relaciones que
construyan las familias durante los primeros años de vida de sus hijos, van a
tener influencia directa en el comportamiento como portadores de reglas, pautas
y roles sociales; cuanto más vulnerables sean las familias en estos aspectos,
más riesgo tienen los niños para desarrollarse como personas autónomas y
responsables. </p><p >A partir de lo mencionado, fue posible determinar que los
conflictos relacionales y académicos inciden negativamente en la convivencia de
las niñas, no solo en sus relaciones interpersonales, sino en el bajo
rendimiento académico, por cuanto éstas presentan desmotivación para el
aprendizaje, agresividad y conductas disruptivas que alteran las relaciones
interpersonales. Este fenómeno requiere la implementación de ajustes a corto y
mediano plazo para mitigar la problemática observada, sobre todo en la
resignificación del proyecto educativo y en la adopción de estrategias de
promoción, prevención y atención adecuada del conflicto, con la participación
activa de todos los actores de la comunidad educativa, de tal manera que el
tratamiento del conflicto sea abordado de una forma constructiva que aporte
aprendizajes y experiencias para la gestión de la convivencia escolar, donde
los docentes, con su práctica pedagógica, tienen una gran responsabilidad y
retos por emprender. </p><p >En este contexto, fue necesario proponer una estrategia de
mediación pedagógica, que consiste en la unidad didáctica que, al ser aplicada,
por una parte, enriquecerá el proceso de aprendizaje en el manejo y resolución
de conflictos para mejorar el clima escolar y por otro lado, plantea
estrategias para profundizar las competencias ciudadanas y valores, sumado al
fortalecimiento de la autoestima y motivación por un proyecto de vida
enriquecido por sus sueños y metas que cumplir. Llevada a la práctica, también
contribuirá a que las estudiantes puedan gozar de un ambiente propicio que,
bajo los fundamentos legales, señalen el liderazgo de los diferentes actores de
la comunidad educativa en acciones de prevención del conflicto para la sana
convivencia, tal como lo establecen la Ley 1620 y el Decreto 1965 de 2013 que
la reglamenta. El artículo 17 de esta ley señala las responsabilidades de los
establecimientos educativos en el Sistema Nacional de Convivencia Escolar y Formación
para los Derechos Humanos, la Educación para la Sexualidad y la Prevención y
Mitigación de la Violencia Escolar. En su artículo 18 establece el compromiso
de los docentes, en el sentido de transformar las prácticas pedagógicas para
contribuir a la construcción de ambientes de aprendizajes democráticos y
tolerantes que potencien la participación, la construcción colectiva de
estrategias para la resolución de conflictos, el respeto a la dignidad humana,
a la vida, a la integridad física y moral de los estudiantes, la participación
en los procesos de actualización y de formación docente, la evaluación del
clima escolar del establecimiento educativo y contribuir a la construcción y
aplicación del manual de convivencia. De igual manera, en el artículo 20
refiere que los proyectos pedagógicos deberán ser desarrollados en todos los
niveles del establecimiento educativo, formulados y gestionados por los
docentes de todas las áreas y grados, construidos colectivamente con otros
actores de la comunidad educativa, que respondan a una situación del contexto y
hagan parte del Proyecto Educativo Institucional. </p><p >Estos fundamentos legales instauran los mandatos instituidos
para los directivos, docentes y comunidad educativa en general, quienes no solo
tienen la responsabilidad social sino legal, en la observancia de la gestión de
la convivencia escolar, en donde confluye una serie de acontecimientos y
sucesos a nivel individual y grupal, que implican observar los derechos
esenciales de los niños y niñas; el no hacerlo trae como consecuencia, la
inobservancia de la normatividad vigente y, por ende, las consecuencias de tipo
administrativo, disciplinario o penal para las personas involucradas. </p><p >En ese orden de ideas, en el estudio se pudo develar
situaciones importantes como: los aspectos sociofamiliares que inciden en la
convivencia escolar, a través de la aplicación de talleres que condujeron a
identificar dificultades familiares de las estudiantes, los cuales reflejaron
información que permitió establecer cómo era la relación con sus familias de
origen que, por lo general, eran hogares disfuncionales con falta de afecto
parental, violencia y maltrato, aspectos que influyen en la estabilidad
emocional, baja autoestima, frustración y desmotivación por el aprendizaje en
las niñas, problemáticas que se visibiliza en la convivencia escolar y que coinciden
con la voz y las posturas teóricas de los investigadores en estas temáticas. </p><p >De igual manera, posibilitó encontrar datos relevantes sobre
cómo son caracterizados o manifestados los conflictos escolares, qué
situaciones deterioran la convivencia de las niñas en la Escuela Maridíaz y el
Instituto Madre Caridad y cómo son los conflictos de tipo académico y
relacional que presentan las estudiantes. Así, se logró establecer los
conflictos académicos y relacionales, encontrando debilidades en el currículo en
cuanto al proceso enseñanza – aprendizaje, falta de motivación por el estudio,
incumplimiento en las tareas y bajo rendimiento escolar. Por otro lado, las
conductas agresivas como discriminación, segregación, disruptividad y
conflictos de poder, son problemáticas que inciden notablemente en la
convivencia escolar. </p><p >En el estudio se encontró una teoría interesante que tiene
que ver con la postura de Nieto y Cordero (2016), quienes señalan que los
conflictos escolares inciden en el bienestar de los estudiantes; en ese caso, a
pesar de que algunas estudiantes tienen nociones sobre temáticas referentes a
las relaciones interpersonales como el respeto, el trabajo en equipo y el diálogo,
no las ponen en práctica en el escenario escolar ni en el Hogar de María; por
ello, se requiere adoptar acciones para vivenciar valores, utilizando
estrategias en el manejo de conflictos y el aprendizaje desde esas
experiencias, de tal forma que las conviertan en prácticas cotidianas en el
ambiente escolar y así puedan interiorizarlas o adoptarlas como conductas para
mejorar la convivencia. El docente desempeña un papel importante como formador
integral, quien puede hacer efectivas esas habilidades a través de los
proyectos de vida de las estudiantes, que tienen que ver con prácticas pedagógicas,
entre ellas la adopción de la unidad didáctica que, al ser aplicada,
involucrará a la comunidad educativa en la gestión de la convivencia escolar.</p>
			</sec><sec>
			<title>4. Conclusiones</title>
				<p >Entre los aspectos más relevantes en la convivencia de las
participantes, la comunicación asertiva es el factor fundamental para resolver
cualquier situación de conflicto. En las familias donde no se pone en práctica
una adecuada comunicación para la resolución de conflictos, éstos se agudizan
en cuadros de violencia verbal y física, maltrato, consumo de SPA, situación
que lleva a la separación de sus padres y, en muchas ocasiones, a la pérdida de
valores como el respeto y el amor, siendo ésta una de las principales razones
por las cuales las niñas provenientes de estos hogares, han sido vinculadas de
manera permanente al Hogar de María, por iniciativa de familiares o remisión
del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, en el proceso de
restablecimiento de sus derechos. Se evidenció ciertas debilidades que se
reflejan en el comportamiento de las niñas, quienes presentan limitantes en el
trabajo en equipo y desinterés por superar sus problemas emocionales y físicos,
situaciones que producen enfrentamientos y deterioran las relaciones
interpersonales con otras estudiantes que provienen de hogares sólidos o
familias bien constituidas. </p><p >Se reconoce que los conflictos académicos influyen en la
convivencia escolar de las niñas del Hogar de María, al percibir debilidades
del currículo en la adopción de estrategias pedagógicas y herramientas
didácticas, aspecto que origina distancia entre ellas y el docente, generando
dificultades en el proceso enseñanza – aprendizaje por la falta de comprensión
de contenidos, asimilación y deficiente adquisición de las competencias, como
derechos básicos de aprendizaje. La presencia de hogares disfuncionales o la
falta de un núcleo familiar estable se constituye en otra dificultad que
influye en el desarrollo emocional de las estudiantes, aspecto que repercute en
sus motivaciones, autoestima y práctica de valores, condición que se
desencadena en agresividad, competencia, conductas disruptivas y vulnerabilidad
para involucrarse en los conflictos escolares. </p><p >Finalmente, el estudio permitió concluir la importancia del
aprendizaje en el tratamiento del conflicto ya que, si se maneja adecuadamente,
produce efectos positivos; por el contrario, si no se tramita positivamente,
trae consecuencias como hostilidad y violencia, incidiendo negativamente en el
clima escolar. De ahí que los estudiantes deben aprender a resolver sus
diferencias con base en el respeto y la práctica de valores.</p>
			</sec><sec>
			<title>5. Conflicto de intereses </title>
				<p >La autora de este
artículo declara no tener ningún tipo de conflicto de intereses sobre el
trabajo presentado.</p>
			</sec><sec>
			<title>Referencias </title>
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			</sec></body>
  <back>
    <ack>
      <p>No aplica</p>
    </ack>
  </back>
</article>