Fenomenología de la violencia en adolescentes: estrategias interdisciplinarias para su prevención en contextos escolares
Idana Beroska Rincón Soto1
Cómo citar este artículo / To reference this article / Para citar este artigo: Rincón-Soto, I. B. (2025). Fenomenología de la violencia en adolescentes: estrategias interdisciplinarias para su prevención en contextos escolares. Revista Criterios, 32(2), 46-62. https://doi.org/10.31948/rc.v32i2.4701
Fecha de recepción: 4 de marzo de 2025
Fecha de revisión: 7 de mayo de 2025
Fecha de aprobación: 3 de junio de 2025
Resumen
El mundo atraviesa una crisis provocada por la pandemia, el calentamiento global, la corrupción, la injusticia social y la violencia, entre otras problemáticas; sin embargo, la violencia es un fenómeno que avanza hacia su normalización. Prevenir la violencia desde edades tempranas no solo debe convertirse en una preocupación y responsabilidad del sector educativo, sino también de los políticos y las familias. Por lo tanto, el objetivo del presente estudio fue analizar las mejores prácticas de abordaje y estrategias para la prevención de la violencia en adolescentes. El enfoque fue mixto: para el análisis cuantitativo, la población estuvo conformada por 681 estudiantes de primero a cuarto grado de secundaria; para el análisis cualitativo, se empleó el enfoque fenomenológico. Se aplicó el instrumento de convivencia escolar para la no violencia (CENVI), principalmente se consideró el factor I, ya que evalúa la violencia verbal, física y social-exclusión en medios tecnológicos y entre profesor-estudiante. Entre los hallazgos se reportaron los siguientes porcentajes: 78,6 % violencia asociada a los medios tecnológicos; 76,2 % violencia en la relación profesor-estudiante; 70 % violencia física; 58 % violencia social y por exclusión, y 48 % violencia verbal. Así, el uso excesivo y mal regulado de los medios tecnológicos contribuye a la enajenación del ser y a la pérdida de identidad, lo cual genera en los adolescentes una mayor vulnerabilidad y exposición al sexting, grooming y phishing. Asimismo, permanecer conectados durante muchas horas conlleva consecuencias a nivel físico, académico, psicológico y existencial. Por ende, el abordaje de la violencia requiere una mirada interdisciplinaria, transdisciplinaria y fenomenológica.
Palabras clave: interdisciplinariedad; violencia; exclusión social; violencia escolar; fenomenología
Phenomenology of violence in adolescents: interdisciplinary strategies for its prevention in school contexts
Abstract
The world is facing a crisis caused by pandemics, global warming, corruption, social injustice, violence, and other issues. However, violence is becoming normalized. Preventing violence from an early age should be a concern and responsibility not only of the educational sector, but also of politicians and families. The objective of this study was to analyze the most effective strategies and practices for preventing violence among adolescents. The approach was mixed. For the quantitative analysis, the population consisted of 681 high school students, ranging from the first to the fourth grade. For the qualitative analysis, a phenomenological approach was used. The School Coexistence Instrument for Non-Violence was applied, and factor I was considered primarily because it evaluates verbal, physical, and social violence and exclusion in technology between teachers and students. The following percentages were reported among the findings: 78.6% violence associated with technological media; 76.2% violence in the teacher-student relationship; 70% physical violence; 58% social and exclusionary violence; and 48% verbal violence. Thus, excessive and unregulated use of technology contributes to self-alienation and identity loss, making adolescents more vulnerable to sexting, grooming, and phishing. Similarly, spending many hours online has physical, academic, psychological, and existential consequences. Therefore, addressing violence requires an interdisciplinary, transdisciplinary, and phenomenological approach.
Keywords: interdisciplinarity; violence; social exclusion; school violence; phenomenology
Fenomenologia da violência em adolescentes: estratégias interdisciplinares para sua prevenção em contextos escolares
Resumo
O mundo está enfrentando uma crise causada por pandemias, aquecimento global, corrupção, injustiça social, violência e outros problemas. No entanto, a violência está se tornando normalizada. A prevenção da violência desde cedo deve ser uma preocupação e uma responsabilidade não apenas do setor educacional, mas também dos políticos e das famílias. O objetivo deste estudo foi analisar as estratégias e práticas mais eficazes para prevenir a violência entre adolescentes. A abordagem foi mista. Para a análise quantitativa, a população consistiu de 681 alunos do ensino médio da primeira à quarta série. Para a análise qualitativa, foi usada uma abordagem fenomenológica. Foi aplicado o Instrumento de Convivência Escolar para a Não Violência. O fator I foi considerado principalmente porque avalia a violência verbal, física e social e a exclusão na tecnologia entre professores e alunos. As seguintes porcentagens foram relatadas entre os resultados: 78,6% de violência associada à mídia tecnológica; 76,2% de violência na relação professor-aluno; 70% de violência física; 58% de violência social e de exclusão; e 48% de violência verbal. Assim, o uso excessivo e desregulado da tecnologia contribui para a autoalienação e a perda de identidade, tornando os adolescentes mais vulneráveis a sexting, grooming e phishing. Da mesma forma, passar muitas horas on-line tem consequências físicas, acadêmicas, psicológicas e existenciais. Portanto, o enfrentamento da violência exige uma abordagem interdisciplinar, transdisciplinar e fenomenológica.
Palavras-chave: interdisciplinaridade; violência; exclusão social; violência escolar; fenomenologia
Introducción
Actualmente, el mundo atraviesa una crisis por diferentes causas, entre ellas, la pandemia, el calentamiento global, la corrupción, la injusticia social y la violencia. En este contexto, específicamente la violencia va camino a la normalización (García, 2021). Al respecto, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, 2024) señala que 246 millones de niños y adolescentes son víctimas de violencia dentro y fuera de las escuelas.
Prevenir la violencia escolar a temprana edad debe convertirse en una preocupación y responsabilidad de familias, educadores (Mendoza González et al., 2022) y políticos (Arias-Ortega et al., 2023), ya que es un fenómeno que está arrasando con sociedades, culturas, raza, religión, género, etc. Por lo tanto, se necesita una mirada interdisciplinaria y multidisciplinaria para prevenir esta problemática (De Souza et al., 2022).
La violencia es un fenómeno que agrupa problemas de índole social, de salud, psicológica, antropológica y educativa; sin embargo, una de las principales causas del declive cultural y malestar social es la marginación de las humanidades (Marinoff, 2020).
Sobre el tema, Pacheco-Salazar (2018), en su estudio sobre el origen de la violencia escolar, encontró que la principal causa de la violencia que se ejerce es la familia. La familia, casi siempre, es un factor protector; sin embargo, puede tornarse como un factor de riesgo (García, 2022). Además de la violencia familiar, se presentan otros conflictos que ocasionan violencia: el alcoholismo y problemas de identidad y migración (Raposo et al., 2021; Mora-Olate, 2021).
Por su parte, Musalem y Castro (2015) analizaron la violencia como un fenómeno sistemático que crece y se desarrolla desde varios contextos, espacios, familia, comunidad, fisiología, aprendizaje y personal.
Hoy en día, existen múltiples detonantes para la violencia, como las ciberviolencias sexuales (Sánchez-Ramos, 2022) y el machismo incrustado en la crianza de niños y niñas (Da Silva et al., 2022).
En cuanto a la producción bibliográfica sobre agresión y violencias, Naranjo et al. (2021) señalan que los países con mayor número de publicaciones científicas sobre el tema son Brasil, con 11 documentos; España, con 10; y Estados Unidos, con 8. En el caso de Brasil, un estudio destaca que la violencia sexual en la adolescencia es una de las formas más vulneradas, influenciada por factores culturales, estructurales, económicos, sociales, psicológicos y biológicos (De Souza et al., 2020). En esa misma línea, otro estudio reportó que entre los años 2000 y 2019 se registraron 1.922 feminicidios en ese país (Coelho et al., 2022). Las bases de datos empleadas para estos análisis fueron Scopus, Science Direct y Scielo
En América Latina, persisten altos niveles de desigualdad, violencia y pobreza. Según datos de la CEPAL (Bedoya et al., 2020), la tasa de pobreza aumentó del 13,1 % en 2020 al 13,8 % en 2021. En países como Guatemala, Haití, Honduras y México, se reporta un mayor índice de pobreza infantil. Estos datos se respaldan en los hallazgos de (Durán et al., 2022) y Valencia Londoño y Nateras Gonzáles (2019), quienes advierten que la violencia de género va en aumento, especialmente en ciudades como Acasochitlán (México) y Medellín (Colombia), donde niñas y mujeres son víctimas de desigualdades sociales, económicas, culturales y políticas.
Por otro lado, en Yucatán (México), Argaez et al. (2018) reportan los riesgos a los que están expuestos los adolescentes de secundaria, y destacan el papel crucial de la familia como primer entorno de formación y desarrollo. Asimismo, Ferrerira Deslandes et al. (2020) advierten que el libre acceso de niños y adolescentes a contenido sugestivo en Internet puede desencadenar formas de violencia autoinfligida o autolesiones.
En el contexto chileno, Mora-Olate (2021) señala que las escuelas han experimentado un crecimiento en la población migrante latina, en las cuales la diversidad aún es percibida como una debilidad. Finalmente, Chinchilla (2016) afirma que América Latina y el Caribe continúan siendo las regiones más violentas del mundo.
El presente estudio busca establecer una base sólida desde una mirada interdisciplinaria, ya que la violencia ha sido abordada principalmente desde el Ministerio de Educación con un enfoque centrado en el registro de datos, pero con escasa intervención y prevención mediante programas restaurativos y de inserción social (Cortés, 2023). En este sentido, se identifican variables emergentes e intervinientes en el entorno de los adolescentes, entre ellas el uso creciente de las TIC e internet, lo que refuerza la necesidad de implementar un modelo preventivo de la violencia desde un enfoque interdisciplinario, acompañado de una orientación responsable sobre el uso de las tecnologías (Orosco y Pomasunco, 2020).
Desde el plano práctico, el abordaje de la violencia no debe limitarse al campo de la salud pública, ya que esta perspectiva resulta reduccionista y simplista al no contextualizar adecuadamente la problemática en las diversas zonas y distritos. La violencia es un fenómeno que trasciende los muros escolares (De Souza et al., 2022). En este contexto, se hace imperativo diseñar e implementar un modelo de prevención de riesgos psicosociales en la educación básica regular (EBR), con alcance a nivel nacional e internacional como política pública. En países como España, se han desarrollado iniciativas preventivas dirigidas a adolescentes en situación de riesgo, las cuales se fundamentan en un enfoque multidisciplinario (Capella-Castillo y Navarro-Pérez, 2020).
El problema que se intenta responder es el siguiente: ¿cuáles son las mejores prácticas de abordaje y estrategias en la prevención de la violencia en adolescentes? Como objetivo, se plantea identificar los niveles de violencia en adolescentes escolares del nivel secundario. Dentro de los objetivos específicos, se propone: identificar los tipos de violencia presentes en los adolescentes de dicha institución; determinar la relación entre la violencia social y la ejercida a través de los medios tecnológicos, y analizar las mejores prácticas de abordaje y estrategias para la prevención de la violencia en adolescentes. Todo ello con el fin de desarrollar un marco integral de referencia que pueda ser aplicado en contextos educativos, comunitarios y gubernamentales.
Violencia
Según la Organización Panamericana de la Salud. (OPS, s.f.), la violencia se define como el uso intencional de la fuerza física o el poder, ya sea en forma de amenaza o acción, contra uno mismo, otra persona, un grupo o una comunidad, que tenga una alta probabilidad de causar lesiones, daños psicológicos o incluso la muerte. Esta se clasifica en:
a) Violencia autoinfligida, que incluye comportamientos suicidas;
b) Violencia interpersonal, ejercida por familiares, parejas o personas sin parentesco;
c) Violencia colectiva, de tipo social, político o económico (Musalem y Castro, 2015).
Ahora bien, a partir de las características multifactoriales de la violencia entre adolescentes y después de recopilar los distintos tipos reportados en la literatura científica, pueden destacarse los siguientes tipos de violencia:
a) Violencia escolar: se presenta entre grupos de pares en niños y adolescentes escolarizados, pertenezcan o no a la misma institución educativa (Escobar y Reinoza, ٢٠١٧).
b) Violencia económico-social: se caracteriza por situaciones de desigualdad o asimetría social y económica, que generan una pérdida de valores de convivencia debido a la lucha por la supervivencia (Domínguez et al., ٢٠١٨).
c) Violencia intrafamiliar: se ejerce de forma sistemática por algún miembro de la familia (Terremocha, ٢٠٢٢; Lazo-Legrand et al., ٢٠٢٢; Arenas et al., ٢٠٢١), que afecta los niveles afectivo, cognitivo y social de los integrantes del hogar.
d) Violencia en las TIC o ciberacoso: se genera o reproduce mediante el uso de tecnologías en línea (Barrera-Mesa et al., ٢٠٢٢). Asimismo, se ha identificado que el uso de redes sociales está generando situaciones de violencia en las parejas adolescentes (Muñiz-Rivas et al., ٢٠٢٣).
e) Violencia de género: las relaciones de género o las preferencias sexuales constituyen el detonante para situaciones de agresión (De Souza et al., ٢٠٢٠).
f) Violencia autoinfligida: se ejerce por el propio individuo con la intención de hacerse daño (Ferrerira Deslandes et al., ٢٠٢٠; Vázquez et al., ٢٠٢٣).
g) Violencia ejercida por profesores hacia estudiantes: el docente actúa como agresor, ya sea de manera verbal, cultural, física o académica (Muñoz Troncoso et al., ٢٠١٧).
Violencia e interdisciplinariedad
Es el abordaje de disciplinas como la sociología, el derecho, la antropología, la psicología, el psicoanálisis, la filosofía, entre otras (Cuervo, ٢٠١٦). La violencia no puede ser entendida desde un solo concepto, por ende, se requiere una mirada interdisciplinaria y multidisciplinaria para hacerle frente. Sin embargo, en la sociedad actual predomina una visión reduccionista y sesgada. En las ciencias sociales, la violencia se considera un acto intencional y voluntario con el fin de causar perjuicio, daño o influir en la conducta de otra persona o grupo de personas (Cuervo, ٢٠١٦).
La violencia en la escuela es abordada como un fenómeno asociado a ciertos procesos de degradación y masificación escolar, en particular a la universalización de la enseñanza obligatoria (Martins y Alves, ٢٠١٩; Mendoza González et al., 2022). La interdisciplinariedad, entendida como la cooperación entre diversas disciplinas, permite comprender los problemas desde una perspectiva global y propicia el análisis crítico de las situaciones o eventos (De Souza et al., ٢٠٢٢). Para sustentar este estudio, se propone la filosofía práctica como una alternativa en la prevención de la violencia, además del aporte de la pedagogía y la psicología en las instituciones educativas.
Filosofía práctica
Se trata del estudio de la ética, la moral y otras teorías filosóficas aplicadas a la práctica. Los recursos utilizados incluyen el diálogo filosófico, el método mayéutico, la fenomenología, la hermenéutica, entre otros. Entre las principales expresiones de esta práctica se encuentran la filosofía para niños y adolescentes, los cafés filosóficos, la filosofía práctica en organizaciones y la consultoría filosófica.
La filosofía para niños y adolescentes ha sido desarrollada a través de diversos programas, como los propuestos por Lipman y Sharp (١٩٩٢). Dicho proyecto promueve habilidades para razonar, formar conceptos, cuestionar, traducir y criticar. También se destacan el proyecto Noria en España (Sátiro, como se citó en García et al., ٢٠٢٢); el proyecto Marginalidad y Filosofía (Marfil) en Colombia; y Filosofía para niños en México (Sumiacher et al., ٢٠٢١).
Desafíos de la violencia e interdisciplinariedad
Resulta fundamental intervenir en las instituciones educativas no solo desde enfoques socioemocionales, pedagógicos y psicológicos, sino también desde una perspectiva más existencialista y filosófica (filosofía práctica), en la cual se emplee el pensamiento crítico, creativo y cuidadoso. La variable ‘violencia’, analizada desde la interdisciplinariedad, puede contribuir a prevenir y/o controlar la violencia escolar. Las neurociencias, como disciplina o paradigma ecológico, también permiten abordar el estudio de la conducta humana (Alemán, ٢٠٢١).
Metodología
Este estudio fue importante trabajarlo desde las aulas, ya que permite que los estudiantes participen en comunidades de indagación, caracterizadas por la escucha activa y el respeto por las opiniones de los demás, sin interrumpir las intervenciones. Asimismo, favorece el desarrollo del pensamiento y del lenguaje.
El objetivo del estudio fue identificar qué tipo de violencia prevalece en los adolescentes de nivel secundario de una institución educativa ubicada en Santa Clara-Ate. Para abordar dicho objetivo, se optó por una metodología mixta. Desde el enfoque cuantitativo, se empleó el diseño descriptivo para analizar los niveles de violencia según el grado y el género, y un diseño correlacional para examinar las dimensiones de violencia social y violencia asociada al uso de medios tecnológicos. Desde el enfoque cualitativo, se adoptó un diseño fenomenológico basado en la revisión de artículos científicos indexados en Scielo, Web of Science y Scopus, que se complementó con análisis de contenido.
Procedimiento
Para desarrollar el presente estudio, inicialmente se solicitó autorización por parte de la dirección de la institución educativa y el consentimiento informado de los padres de familia. Posteriormente, se elaboró el marco teórico, se aplicó el instrumento de medición de violencia a la muestra y, finalmente, se analizaron los resultados mediante enfoques cuantitativos y cualitativos.
Población y muestra
La muestra del estudio estuvo conformada por 681 estudiantes de primero a cuarto de secundaria, seleccionados de una población total de 850 estudiantes. La distribución por grado fue la siguiente: 168 estudiantes en primero, 161 en segundo, 178 en tercero y 174 en cuarto grado, cada uno con seis secciones. Del total de la muestra, 313 eran mujeres (46 %) y 368 varones (54 %).
Técnicas e instrumentos
Para la recolección de datos, se aplicó el cuestionario CENVI, validado por Troncoso et al. (2017), el cual permite examinar la percepción de los estudiantes en relación con la violencia escolar y la gestión de la convivencia. Para los fines del estudio, se consideraron cinco componentes del instrumento: violencia verbal (ítems 1–10), violencia física (11–21), violencia social o exclusión (22–31), violencia hacia los medios tecnológicos (32–40) y violencia entre profesor y estudiante (41–47). Las opciones de respuesta fueron siempre, frecuentemente, pocas veces y nunca.
En esta investigación, se trabajó específicamente con el Factor I del cuestionario, que evalúa de manera exclusiva la percepción de los estudiantes sobre la violencia escolar.
Análisis de datos
El procesamiento de los datos se realizó mediante el software SPSS (versión 26). Para determinar la confiabilidad del instrumento, se aplicó el coeficiente alfa de Cronbach en una muestra piloto de 47 estudiantes, obteniéndose un valor de 0,839, lo que indica una alta consistencia interna. Asimismo, se efectuó un análisis descriptivo-exploratorio, para ello, se utilizaron estadísticos descriptivos. En relación con el objetivo específico 3, se aplicó el coeficiente Tau-b de Kendall para examinar la correlación entre las variables.
Resultados y discusión
Al identificar los niveles de violencia en los adolescentes del nivel secundario, se observó que el 69,9 % (n = 476) presentó un nivel bajo de violencia, el 27,2 % (n = 185) un nivel moderado y el 2,9 % (n = 20) un nivel alto.
Igualmente, la tendencia general en todos los grados analizados ubica la percepción de violencia en un nivel bajo, con el 69,9 % del total de estudiantes en esta categoría, seguido por la percepción de violencia moderada (27,2 %) y, en menor proporción, la percepción de un nivel alto (2,9 %).
Este resultado es consistente con lo reportado por Galán Jiménez et al. (2022), quienes señalan que un bajo nivel percibido de violencia entre pares puede estar asociado con mayores situaciones de victimización y acoso. Por esta razón, resulta relevante profundizar en las respuestas y vincularlas con otras variables del estudio, ya que se evidencia que la violencia sí está presente, aunque no se reporte de manera explícita.
De lo anterior se infiere que la violencia se está normalizando progresivamente, no solo en la sociedad en general, sino también dentro de las aulas escolares. Sin embargo, las estadísticas y los observatorios únicamente almacenan datos, sin que se implementen programas eficaces para prevenir y mitigar este fenómeno de carácter social, político y cultural. Las pasiones parecen estar dominando a las emociones, y las intervenciones, desde enfoques psicológicos y psicopedagógicos, resultan insuficientes.
Por lo tanto, se requiere trabajar en el fortalecimiento de los valores ético-morales que rigen el comportamiento humano. Esta necesidad es confirmada por el estudio de Velasco Moreno (2021) y por el enfoque de habilidades del pensamiento filosófico —crítico, creativo y cuidadoso— desarrollado en la década de 1990 por Matthew Lipman y Ann Sharp, promotores de la filosofía en el aula.
Asimismo, el estudio de Pereira y Alves (2020) destaca que estas competencias solo pueden desarrollarse adecuadamente a partir de la filosofía práctica, la cual comprende propuestas como la filosofía para niños y adolescentes, la consejería y la consultoría filosófica, entre otras (Wozniak, 2021). No obstante, esta disciplina ha estado ausente en el contexto educativo desde la eliminación de la enseñanza de la filosofía en el año 2006.
Es necesario repensar el pensar y enseñar a pensar (filosofar), dado que el desarrollo del pensamiento libre y autónomo contribuye a la formación de ciudadanos democráticos, conscientes, reflexivos, analíticos y comprometidos con el cuidado del medio ambiente y del otro.
En esta línea, diversos estudios sobre la filosofía en el aula y su aplicación con niños y adolescentes destacan su valor para el desarrollo de habilidades del pensamiento racional, lógico, crítico, creativo y analítico (Ruiz y Herrera, 2021; Pulido-Cortés, 2019; Agundez Rodriguez, 2023; Sumiacher et al., ٢٠٢١; Pereira y Alves, 2020; Scarpini, 2020).
Los resultados sobre los niveles de tipo de violencia se pueden observar en la Figura 1.
Figura 1
Descripción de los niveles de los tipos de violencia

Los resultados señalan que el tipo de violencia más reportado por los estudiantes fue la ejercida a través de los medios tecnológicos (78,6 %), seguida de la violencia entre profesor y estudiante (76,2 %), la violencia física (70 %), la exclusión social (58 %) y, finalmente, la violencia verbal (48 %). Esta situación debe tomarse como una alerta frente al uso desmedido y poco regulado de los medios tecnológicos y el internet. Estos hallazgos coinciden con lo reportado por Mojica-Bautista (2023), quien identificó una alta prevalencia de ciberacoso en escolares.
Sin embargo, también se han documentado investigaciones que destacan el impacto positivo de las conductas prosociales en la reducción de la violencia entre adolescentes (González Moreno y Molero Jurado, 2023).
En cuanto a la relación entre violencia a través de medios tecnológicos y violencia social, se halló una asociación significativa: a mayor uso de medios tecnológicos, mayor incidencia de violencia social. Cabe señalar que, si bien el uso de celulares y redes sociales está restringido dentro de la institución, en la práctica, todos los adolescentes poseen dispositivos móviles con acceso a estas plataformas.
El acceso irrestricto a las redes sociales por parte de niños y adolescentes, sin filtros de contenido ni supervisión adulta, facilita la publicación de imágenes o mensajes discriminatorios, machistas, memes con doble sentido, así como la edición de videos y la práctica del cyberbullying. Además, se identificó que el uso inadecuado de redes sociales está generando manifestaciones de violencia en las relaciones de pareja de adolescentes (Muñiz-Rivas et al., ٢٠٢٣).
Se puede inferir que el uso excesivo y no regulado de los medios tecnológicos está generando una enajenación del ser y una pérdida progresiva de la identidad, tal como lo evidencian los hallazgos de Giraldo Giraldo y Gómez Gómez (2023). Además, se ha identificado una creciente dependencia y adicción a dichos medios. En este sentido, Alemán García et al. (2023) reportaron que existen adolescentes que permanecen más de seis horas diarias en el teléfono móvil, donde interactúan principalmente en redes sociales como Instagram, TikTok y YouTube. Estas plataformas, en muchos casos, se convierten en espacios en los cuales los adolescentes buscan ‘ser’ o construir una identidad alterna, motivados por factores como la ausencia de figuras parentales, baja autoestima, abandono moral y experiencias de violencia.
El uso prolongado de redes y juegos en línea también ha sido vinculado con comportamientos compulsivos y riesgos asociados, como el grooming (acoso sexual mediante exposición de imágenes), el phishing (suplantación de identidad) y otras formas de violencia digital. Estas problemáticas han sido señaladas en estudios recientes (Orosco y Pomasunco, 2020; Ferreir Deslandes et al., 2020; Melendres García, 2022; Méndez-Díaz et al., 2017; Klimenko et al., 2021), los cuales advierten sobre los impactos negativos que estas prácticas generan en el bienestar emocional y psicológico de los adolescentes.
En contraste, las prácticas filosóficas promovidas desde el Modelo de filosofía para niños (FpN) de Lipman pueden fomentar comunidades de diálogo en el aula. Estas estrategias pedagógicas no solo contrarrestan los efectos socioemocionales del uso excesivo de tecnología, sino que también contribuyen al desarrollo de habilidades del pensamiento racional, creativo y cuidadoso. Fomentar estos espacios en la escuela permite promover un diálogo crítico y reflexivo, lo cual regula las emociones desde una perspectiva ética y fomenta una ciudadanía consciente y responsable.
Después de analizar las mejores prácticas para la prevención de la violencia en adolescentes, se destaca la necesidad de un abordaje con una perspectiva interdisciplinaria y fenomenológica.
En la Figura 2 se observa que la interdisciplinariedad se compone de tres elementos clave: i) la integración de disciplinas, que en este contexto abarca áreas como la psicología, la educación (De Souza et al., 2022), la sociología, la filosofía práctica, la política, el derecho, el trabajo social y la comunicación social comunitaria; ii) la colaboración entre profesionales de distintas áreas, y iii) una perspectiva holística del fenómeno analizado.
En este sentido, se destaca un proyecto de prevención de riesgos psicosociales desarrollado en un distrito del Callao, en Lima, el cual aplicó un enfoque interdisciplinario, multidisciplinar y transdisciplinario (Romero et al., 2021). Este tipo de abordajes permite comprender la violencia como un fenómeno psicosocial complejo, desde una mirada más amplia, holística y sistémica.
Asimismo, la dimensión política adquiere un papel fundamental en este tipo de proyectos, ya que influye tanto en su implementación como en su sostenibilidad. Así lo demuestra el estudio de Duarte Acquistapace (2018), quien analizó proyectos sociales implementados en sectores populares de las favelas en Brasil; en este contexto, el autor destacó cómo la articulación entre actores sociales y políticos resulta clave para afrontar fenómenos sociales como la violencia.
Figura 2
La interdisciplinariedad como una estrategia de abordaje de la violencia

Nota. Tomado de Romero et al. (2021).
Asimismo, el estudio de Duque Hoyos (2000) plantea que la interdisciplinariedad surge como una alternativa frente a los límites de la disciplinariedad; cuando una solución no se encuentra dentro de una disciplina específica, esta puede hallarse fuera de ella, en otra, como lo ilustra el teorema de Jacques Labeyrie. No obstante, más allá de la perspectiva interdisciplinaria, se encuentra la transdisciplinariedad, una mirada que se ajusta a las dinámicas de una sociedad cambiante, compleja y marcada por la incertidumbre.
Un ejemplo de ello se evidencia en el rol actual de las familias. De acuerdo con Cárdenas-Tapia et al. (2022), cada vez se observa un aumento de la violencia intrafamiliar. Su estudio halló que, en zonas rurales, los padres tienden a educar y disciplinar a sus hijos mediante prácticas tradicionales, mientras que, en zonas urbanas, existe una mayor preocupación por los aspectos académicos y emocionales del desarrollo infantil.
La violencia, en efecto, ha sido abordada desde diversas disciplinas como la sociología, la psicología, la educación o la política. Sin embargo, su tratamiento sigue estando dominado por una mirada coercitiva, basada en el castigo (Guarderas Albuja, 2016). Lo que se requiere, por tanto, es una intervención simultánea e integrada, y no respuestas fragmentadas desde sectores aislados.
En este contexto, la filosofía práctica adquiere un papel relevante, particularmente a través de la propuesta de filosofía para niños desarrollada por Matthew Lipman, la cual ha sido implementada en diversos grupos etarios, como lo evidencia el estudio de Sumiacher et al. (٢٠٢١). Una persona que desarrolla habilidades del pensamiento filosófico —crítico, creativo, cuidadoso y autónomo— es capaz de cuestionar, reflexionar y cuidar de sí mismo, de los demás y de su entorno, lo cual resulta fundamental para una convivencia democrática y pacífica.
Figura 3
Método fenomenológico como estrategia de abordaje de la violencia

La fenomenología, concebida como método y estrategia, ofrece una vía significativa para una mejor comprensión del fenómeno de la violencia. En un contexto donde esta problemática continúa en aumento, se tiende a privilegiar la acumulación de datos y estadísticas, sin que estos necesariamente se traduzcan en proyectos sostenibles y sostenidos en el tiempo. Una de las razones de esta ineficacia radica en que no es posible tratar a todas las personas bajo un mismo enfoque, pues está ampliamente demostrado que la violencia tiene un carácter multicausal: factores biológicos, sociales, ambientales, culturales y estructurales interactúan en su configuración.
Desde esta perspectiva, la fenomenología se presenta como una herramienta valiosa ya que se centra en la experiencia vivida y subjetiva del ser humano, tal como lo propuso Husserl. Comprender la violencia desde el punto de vista de quienes la experimentan permite superar los abordajes cuantitativos y generar respuestas más contextualizadas. Tal es el caso de los hallazgos de Da Silva et al. (2022), quienes identifican que la mayoría de los factores asociados a la violencia emergen del entorno familiar.
En esa misma línea, Mendoza González et al. (2022) atribuyen responsabilidades tanto a los educadores como a las familias y a los actores políticos. Surgen entonces los siguientes interrogantes: ¿quién es responsable de los adolescentes que pasan más de tres horas al día conectados a internet o videojuegos?, ¿quién asume la formación en valores y el desarrollo de la disciplina? A lo largo de los siglos, estas responsabilidades han estado en constante disputa: para algunos, recaen sobre los padres; para otros, sobre los docentes. No obstante, es claro que todo inicia en el hogar, con la familia como núcleo fundamental.
En este sentido, el estudio de Barrera-Mesa et al. (٢٠٢٢) muestra que el 78 % de los casos de violencia reportados están relacionados con el uso de medios tecnológicos, lo que señala que dicha violencia se reproduce más allá del ámbito escolar. Por lo tanto, no es posible responsabilizar únicamente a las instituciones educativas. Esta situación exige una intervención política urgente y articulada, tal como lo advierten Musalem y Castro (2015), a fin de dichas políticas públicas prioricen la formación en valores, la prevención de la violencia y el fortalecimiento del tejido familiar y comunitario.
En la Tabla 1 se puede observar las fases del método fenomenológico de Husserl y la importancia, hoy más que nunca, de su utilidad y aplicación desde un enfoque cualitativo en la prevención de la violencia: i) descripción fenomenológica, tal como se presenta a la conciencia del sujeto, las diversas interpretaciones en lo social, político, familiar, entre otros; ii) reducción fenomenológica, permite explorar la experiencia de la violencia en sí misma, ya que cada sujeto percibe una experiencia distinta, como violencia a través de los medios tecnológicos, verbal, física, sexual, etc.; iii) intencionalidad, que involucra atenuación, prevención y comprender para prevenir. No basta con conocer las causas o la historia de la violencia, ya que mientras se intenta resolver, esta continúa reproduciéndose. Es fundamental diseñar e implementar programas sistemáticos, evaluables y con impacto medible que permitan intervenir de manera efectiva; iv) epojé, se trata de la suspensión del juicio, dejar nuestras creencias y prejuicios de lado. Por ejemplo, un docente que recibe violencia o la ejerce no puede aprehender la violencia y tomar conciencia; v) análisis eidético, que permite aprehender imágenes vividas de experiencias sobre la violencia; sin embargo, el abordaje de la violencia utiliza métodos más convencionales como observación directa, entrevistas, análisis estadísticos, experimentos controlados y análisis cualitativos, entre otros.
Tabla 1
Descripción de la violencia en adolescentes desde el método fenomenológico
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Fases |
Descripción |
Fenómeno de violencia |
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Descripción fenomenológica |
Busca captar y analizar las características esenciales de la experiencia tal como se presenta en la conciencia del sujeto Consiste en describir detalladamente los fenómenos tal como son experimentados directamente, sin agregar interpretaciones, juicios de valor o teorías preconcebidas |
La violencia en sus dimensiones ejercida en un adolescente no genera la misma experiencia mental en otro adolescente |
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Reducción fenomenológica |
Al realizar esta reducción, se puede explorar la experiencia de la violencia tal como se presenta en la conciencia del sujeto involucrado, ya sea como víctima, perpetrador o testigo |
Se puede explorarlas a partir de la siguiente pregunta: ¿cuáles son las emociones, pensamientos y percepciones que acompañan la experiencia de la violencia |
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Intencionalidad |
Se refiere al aspecto de la conciencia humana, dirigida hacia objetos o contenidos específicos. Nos lleva a considerar cómo la violencia se dirige hacia ciertos objetivos, ya sea de manera consciente o inconsciente, y cómo esto influye en la experiencia de quienes están involucrados en actos violentos |
Perspectivas que se pretenden examinar: intencionalidad del violentado, de la víctima y del sistema o estructura social |
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La epojé |
Significa dejar de lado las propias concepciones preestablecidas sobre lo que constituye la violencia, así como las interpretaciones y juicios morales al respecto. Adoptar una actitud de apertura y receptividad hacia la experiencia de la violencia tal como se presenta en la conciencia, sin filtrarla a través de ideas preconcebidas |
Al suspender temporalmente las interpretaciones y juicios, se puede obtener una comprensión más profunda de la naturaleza y las causas de la violencia Hechos o situaciones como estereotipos, religión, violencia social, discriminación racial entre otros |
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Análisis eidético |
Un análisis eidético de la violencia implica examinar las características fundamentales de este fenómeno, independientemente de sus formas específicas o contextos particulares |
La violencia usa la fuerza física, psicológica, medios tecnológicos, sexual y social para lograr sus objetivos; existe desigualdad de poder, también tiene un impacto emocional entre la víctima y el victimario. En muchos casos, se vuelve un cículo repetitivo |
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Volver a las cosas mismas |
Esto implica prestar atención a los aspectos sensoriales, emocionales, cognitivos y relacionales de la experiencia de la violencia, así como a las formas en que se entrelazan con el mundo circundante |
En el caso de violencia en los medios tecnológicos, se puede indagar cómo interpretan los victimarios, víctimas y testigos, y la manera en que influye en ellos |
Ejemplo
Un adolescente que saluda a un compañero con un fuerte palmetazo en la espalda —porque en su hogar así se relaciona con su padre— no percibe esta acción como violenta. Desde el enfoque fenomenológico, se busca comprender a profundidad este tipo de comportamientos en los contextos de la vida diaria.
Diversos estudios han trabajado en ese sentido. La violencia transciende el ámbito de la salud, lo cual concuerda con el estudio de Cortés (2023), quien encontró que los medios tecnológicos son variables emergentes e intervinientes, y que urge implementar políticas de prevención de la violencia desde un enfoque interdisciplinario, como lo han señalado también los estudios de Escobar y Reinoza (2017) y Domínguez et al. (2018).
Conclusión
Existen niveles de violencia moderado y bajo en la institución objeto de estudio. Esto se debe a que la violencia es un fenómeno multicausal, enraizado en la sociedad y las familias, que cada vez se acentúa más en las aulas. En este contexto, se trata de un fenómeno que requiere un abordaje desde las políticas públicas, a partir de una mirada interdisciplinaria que integre la pedagogía, la psicología y la filosofía.
Dentro de esta estrategia, se propone el Modelo de filosofía para niños, que ofrece una perspectiva alternativa para la prevención de la violencia. Un adolescente que desarrolla el pensamiento crítico, creativo, reflexivo y cuidadoso es capaz de reflexionar sobre sus acciones.
Cabe señalar que se observó una relación directa entre la violencia ejercida a través de los medios tecnológicos y la violencia social por exclusión. Por tanto, se recomienda diseñar un modelo de protección orientado al uso responsable de las TIC y a la mejora de la convivencia escolar, como lo corrobora la hipótesis del estudio: a mayor violencia mediada por tecnologías, mayor es la violencia social por exclusión.
También existe violencia en los medios tecnológicos, lo cual implica la intervención del Estado, ya que no se regulan ni se censuran adecuadamente los usos de internet. La exposición prolongada a estos medios desencadena formas de violencia en las redes, como el sexting, grooming y phishing. El autocontrol y el autoconocimiento contribuyen a la autorregulación, pues estar conectados durante muchas horas tiene consecuencias físicas, académicas, espirituales, psicológicas y existenciales.
El abordaje de la violencia en adolescentes debe realizarse desde una mirada interdisciplinaria, fenomenológica y transdisciplinaria. Actualmente, existen intervenciones de pedagogos, psicopedagogos y psicólogos en las instituciones educativas; sin embargo, se omite una parte fundamental: pensar desde un sentido filosófico.
Para prevenir la violencia, es necesario trabajar en comunidades de diálogo filosófico, como espacios de convivencia en la escuela. Existen variables intervinientes, como la familia y la comunidad en la que se desenvuelve el adolescente, y que escapan al control de la institución escolar. No obstante, los responsables políticos, las familias y los educadores deben intervenir de forma simultánea para afrontar esta problemática que tiende a desbordarse.
Igualmente, se propone considerar la filosofía desde el método fenomenológico para una comprensión más profunda de la violencia, así como implementar la propuesta de Filosofía para Niños, que promueve el pensamiento autónomo y multidimensional en una sociedad marcada por la complejidad. En la institución educativa objeto de estudio, dicha propuesta se ha venido aplicando fuera del horario de clases, a través de talleres filosóficos y comunidades de indagación.
Conflicto de intereses
Los autores declaran que no incurren en conflictos de intereses personales, políticos, financieros, intelectuales, racistas, religiosos, entre otros.
Fuentes de financiación
Los autores declaran no tener ningún apoyo financiero para este trabajo.
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Contribución
La autora elaboró el manuscrito, lo leyó y aprobó.
Universidad Nacional, Costa Rica. Correo electrónico: idberincon@gmail.com 
Artículo Resultado de Investigación.